La prehistoria
¡Menhires más antiguos que las pirámides!
Hace unos 450.000 años, los Homo Erectus tallaban las primeras piedras en Bretaña. Tras el paso de algunos cazadores-recolectores, los restos de ocupación humana se multiplicaron hacia el año 5.000 a.C., cuando las poblaciones se sedentarizaron. En ese momento se erigieron estos espectaculares monumentos megalíticos que siguen en pie: menhires y dólmenes ganan en 2.500 años de antigüedad a las pirámides.
Ciudades desaparecidas bajo el mar: ¿verdad o mentira?
Los vestigios más antiguos de la prehistoria, que datan de la edad del fuego, se encuentran en zonas actualmente cubiertas por el mar: en las rías de Auray y en las del norte de Finisterre. Restos de asentamientos y tallas de piedra quedaron sumergidos con el deshielo de los grandes glaciares hace unos 10.000 años. Este acontecimiento histórico ha dado lugar al mito de las ciudades engullidas por el mar, como la ciudad de Ys en la bahía de Douarnenez.
¡Los agricultores siembran megalitos!
Tras el paso de los cazadores-recolectores, las poblaciones agrícolas se asentaron en este extremo de occidente. Fue al principio del Neolítico. Para honrar a sus muertos, estas comunidades erigieron megalitos, irguieron piedras, construyeron pasillos funerarios y túmulos. Este arte alcanzó su apogeo en el País Vannetais entre 5.000 y 2.000 años a.C. Aunque los alineamientos más famosos se hallan en Carnac (seguidos de los de Saint-Just), en la bahía de Morlaix se halla la necrópolis más importante: el cairn de Barnenez, que reúne 11 dólmenes. Algunas piedras están decoradas con motivos rituales, como en Gavrinis.
¿Cómo levantar esas piedras sin poción mágica?
Los 6.000 menhires y los más de 1.000 dólmenes siguen atizando el imaginario. Son visibles desde lejos y parecen vinculados al ciclo astronómico y al ritmo de las temporadas. En la Roche-aux-Fées, madrugar tiene el premio de ver aparecer el sol de primavera por la avenida cubierta. Pero lo más extraordinario es el método de edificación. Porque no hay que olvidar que Obelix aún no había nacido y que para desplazar una piedra de 300 toneladas se necesitaban varias personas para hacerla rodar sobre troncos. Para erguirla, tenían que deslizarla a un foso antes de estabilizarla con piedras. Luego, unas decoraciones de piedra o una colina de tierra para los túmulos y el conjuro está asegurado.
Imprescindible
El cairn de Barnenez



