Patrimonio marítimo

¡Lobos de mar hasta en tierra!

El mar está por doquier, como fuente de trabajo o de placer, e impregna el alma bretona. Vuelven al mar los veleros tradicionales en bonitos puertos vigilados por los faros. Estos refugios se codean con Guilvinec o Concarneau, las capitales de la pesca. Más allá, los fórmulas 1 de las olas disputan regatas. Discípulos de Tabarly, Kersauzon o Peuron zarpan de St. Malo para emprender la Competición del Ron o la Lorient-St. Barth.

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Los antiguos equipos rejuvenecen

Cascos de madera, sinagots de vela roja, elegantes sloops… marcan el nuevo orgullo del puerto deportivo. Todas las velas hinchadas, estos antiguos veleros se reúnen en las míticas citas de Douarnenez y Brest. Y durante estas fiestas, Paimpol pone a cantar a los marineros en atuneros o langostineros mientras que Perros-Guirrec organiza competiciones de vela.

Los faros, los guardianes de la costa

Unos cincuenta faros iluminan el litoral bretón. Los Infiernos son los que están en el mar. En la tierra, se llaman Paraísos y los de las islas, Purgatorios. Algunos son legendarios como el Kéréon con sus magníficas boiseries, que de tan lujosas le han dado el apodo de el “Palacio del Mar”. El faro La Jument se halla en el centro de los tormentos del mar. El bicolor Ar Men vela sobre la calzada de Sein. El Isla Virgen, con 82,5 m, es el más alto de Europa. La ruta de los Faros y Balizas permite admirar estos gigantes.

Los barcos regresan de la pesca

Tras un paseo yodado no hay mayor placer que saborear una copa en un bar del puerto. Frente a nosotros, los fondeaderos se alinean detrás de pintorescos diques. En los muelles, alegres barcos siguen vendiendo el pescado en directo. Las casas se unen para protegerse del viento. En la isla de Sein, Sauzon o Camaret se pintan con colores divertidísimos. Los flotadores empavesados de las nasas y los equipos debidamente ordenados como en Rosbras completan esta sonriente paleta. Doëlan, Concarneau, Belle-île o Duarnenez cuentan con edificios más grandes que datan del siglo XIX. Una intensa actividad reinaba en estas conserveras. Casas como La Belle-îloise, Courtin o Capitaine Cook siguen trabajando la sardina a la antigua.

La elegancia de la Belle Epoque

A mediados del siglo XIX, los ingleses construyeron los primeros establecimientos de baños marinos en Dinard. Casinos, hoteles y villas escondidas entre los pinos conservan este encanto de la Belle Epoque en St-Cast, le Val-André, Pornic… En la playa las cabinas albergan juegos y recuerdos.

¿Lo sabías?

¿A qué hora empieza la subasta de pescado?

Concarneau, con su subasta abierta al público a partir de las 6h30, es el tercer puerto deportivo de Francia. La sardina ya no es la presa principal, pero sigue tratándose como conserva en el puerto.

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