Patrimonio religioso

Benditos monumentos

No hay bahía, pedazo de landa o acantilado sin su cruz de piedra, su estatua o su capilla. Los bretones, íntimamente ligados a lo sagrado, no se han hecho de rogar para cubrir la región de monumentos religiosos. Más que las catedrales, lo que impresiona son la multitud de iglesias y la riqueza de los recintos parroquiales. La verdad es que casi 900 santos velan por estos fieles.

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¿Cuántas catedrales?

9 catedrales y miles de iglesias y capillas. El granito era un material difícil de trabajar, que necesitó siglos de trabajo que abarcaron desde el gótico puro al gótico flamígero. Las flechas se estilizan y se alzan por encima de los barrios históricos. Los edificios más interesantes son los de Dol, Tréguier, Quimper, Nantes y Saint Pol de Léon.

Capillas para todo y para todos

La edad de oro bretona, que coincidió con la exportación del tejido de cáñamo y lino por Europa, permitió que las parroquias construyeran su capilla. El arte del vitral se desarrolló de forma muy particular. Los techos con estructura de madera a menudo se completan con artesonados y parecen cascos de barco. La abundancia de capillas permite honrar a un ejército de santos dispuestos a dar servicio a cambio de oraciones y ritos originales. San Servan cura los forúnculos, san Mériadeg la sordera, san Gwen las enfermedades de la piel… Y todo sin receta médica.

¿Se puede entrar sin peligro en los recintos parroquiales?

Al visitar los recintos parroquiales puede que te violente… la exuberancia de los lugares. Estos conjuntos monumentales se construyeron entre los siglos XV y XVII. Una puerta triunfal separa el espacio profano de la iglesia, el calvario y el osario. Los calvarios son obras maestras de piedra con un sinfín de personajes representados. En Guimiliau aparecen más de 200 y es como un cómic de granito. Los recintos parroquiales de St Thégonnec, Pleyben, Plougonven y Tronoën también resultan espectaculares.

Abadías propicias para la meditación

Majestuosas abadías dan fe… de la belleza de la naturaleza. Los vestigios de la abadía St. Mathiu, en la punta del mismo nombre, desvelan soberbias vistas desde la abertura de sus ojivas. La abadía de Beauport de Paimpol cuida de sus huertos junto al mar. A los pies del Blavet, la abadía de Bon-Repos vuelve a vivir.

¿Lo sabías?

¿Cómo estar seguro de ser visto?

Durante las procesiones, las parroquias portan sus estandartes que acostumbran a ser pesados y estar cubiertos de bordados de seda, oro y plata.