Pintura
Bretaña expone sus talentos
El estallido de color puro asombró a Matisse. “Los degradados maravillosos y los matices divinos” sedujeron a Gaugin, cabecilla de la Escuela de Pont-Aven. Los cielos enloquecieron al propio Boudin. Los baños refrescantes encantaron a Picasso. La sorprendente luminosidad, la fuerza de los contrastes, los amarillos y los verdes de la vegetación del litoral en esa delicada fusión del azul entre el mar y el cielo han inspirado a todos los...
El estallido de color puro asombró a Matisse. “Los degradados maravillosos y los matices divinos” sedujeron a Gaugin, cabecilla de la Escuela de Pont-Aven. Los cielos enloquecieron al propio Boudin. Los baños refrescantes encantaron a Picasso. La sorprendente luminosidad, la fuerza de los contrastes, los amarillos y los verdes de la vegetación del litoral en esa delicada fusión del azul entre el mar y el cielo han inspirado a todos los pintores.
Pintura al agua… de mar
Colbert fundó el cuerpo de pintores de la marina. Aceptados en los edificios oficiales añadían un ancla a su firma y sumergían sus pinceles en el mar. J.F. Hue pintó en el siglo XVIII muchos puertos y, en especial el de Saint-Malo. En el siglo XV el pintor Marie colocó su caballete en Cancale. En la actualidad, T. Lamazou y P. Plisson (este último fotógrafo) tienen el honor de firmar con un ancla.
Siguiendo los pasos de los pintores de Pont-Aven
Gaugin llegó a Port-Aven en 1886 acompañado de Emile Bernard, P. Sérusier y M. Denis. Y Pont-Aven se hizo famosa. La escuela se destacó por su marcado expresionismo y la viveza de los contrastes. Para continuar con su vida bohemia al menor coste posible, los pintores se acomodaron en la pensión Pouldu. Pagaban la pensión pintando las paredes de la Casa Mary-Henry, hoy restaurada. Existe un sendero que sigue los pasos de los pintores y permite conocer el origen de algunas de sus obras. Un museo y varias galerías prolongan este amor por el paisajismo y las escenas de vida cotidiana bretonas.
Bréhat y su paleta de colores
A principios del siglo XX, los horizontes mutantes de Bréhat, sus hortensias y sus calas atrajeron a multitud de artistas: Foujita, Matisse y Henri Rivière buscaron inspiración aquí.
Un museo a cielo abierto
Varios pintores nacidos en estas tierras mancharon las telas con los colores de la creatividad: Paul Signac (Saint-Briac), Mathurin Méheut (Lamballe), Yvonne Jean-Haffen (Dinan), Tal-Coat (Quimper). Pinceles internacionales también quedaron cautivados por la luminosidad del litoral: Boudin redescubrió los cielos, Turner y Redon admiraban los puertos, Monet pintó 39 veces Belle-île y Picasso quedó seducido por las bañistas y el encanto de las playas de Dinard.
Imprescindible



