Canales y ríos

Bajo el sello del agua

Incluso en tierra firme, el agua siempre está presente. Por el Argoat desfilan 30.000 km de ríos entre valles y meandros. Estos cursos de agua raramente superan los 100 km de longitud y terminan rápidamente en el mar. Para mezclarse con las mareas se transforman en rías o en increíbles estuarios plateados. A veces, cuando son domesticados se convierten en canales y se prestan a paseos fluviales y a multitud de actividades al aire libre.

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Regreso a las fuentes

Al Oeste, el relieve del macizo armoricano vuelve más bravos los ríos. Sin avisar, pasan de alegres cascadas a tranquilas rías. El río Ellé, por encima de Quimperlé, blanquea de espuma las Rocas del Diablo y es un paraíso para el kayak. Las corrientes del Aulne y del Scorff entusiasman a salmones y truchas… y a los pescadores, por supuesto. Al Este, los ríos navegan tranquilamente entre zonas llenas de vegetación, relieves suaves y ciudades con carácter. El Erdre, el Vilaine y el Rance se pasean por el corazón de cascos históricos y parajes naturales protegidos. “Aguas y ríos de Bretaña” y otras asociaciones activas defienden la calidad de las aguas y de los ecosistemas. Esfuerzos como los suyos han permitido que algunos ríos enarbolen el calificativo de “aguas de primera calidad”.

Las rías y la sal de la vida

Los ríos bretones son muy especiales porque dos veces al día la marea sube a lo largo del cauce, a veces hasta 10 o 15 km tierra adentro. Estos estuarios salados se llaman rías en la costa Sur y abers en la Norte. La marea puede trasladar barcos hasta ciudades portuarias como Auray o Dinan. La marea descendente desvela una superficie donde crecen algas comestibles y donde pescan muchísimas aves.

Las rías son el nirvana celta de los peces migradores y de los amantes de las ostras. La riqueza del medio, la tranquilidad de las orillas, el vaivén del agua del océano confieren tipicidad a los yacimientos ostrícolas. El aber Benôit, las rías de Belon y de Etel afinan ostras “especiales” de sabor muy particular.

Siguiendo el curso del ríos y canales

Tres grandes vías navegables unen Brest con Nantes, Saint-Malo con Arzal y Lorient con Pontivy. Pasando de una esclusa a otra, los canales avanzan entre paisajes naturales y agrícolas que cambian al ritmo de árboles centenarios, casas solariegas y puertos pintorescos. El Canal de Nantes a Brest (de 360 km) fue completado en 1842 y el Blavet en 1825. El de Ille et Rance une Rennes con Saint-Malo desde 1832. En la actualidad, estos canales son un paraíso de felicidad para quienes recorren el camino de sirga a pie o en bici o usan los barcos alquilables para hacer escala en los muelles medievales de las ciudades encantadoras por donde pasan.

¿Lo sabías?

¿Cuál es el río bretón más largo?

El río Vilaine alcanza el océano en la localidad de Pénestin tras recorrer 225 km. En su desembocadura se construyó el dique de Arzal para canalizar las crecidas debidas a las aguas de mareas.

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