La isla de los Monjes y el Golfo de Morbihan

Un delicioso mar pequeño con golfos de agua clara

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El golfo de Morbihan (cuyo significado es “mar pequeña”) es realmente bello con sus 42 islas como manchas de vegetación sobre un mar esmeralda. El paisaje es de postal y la suavidad del clima aún más. Para conocer el golfo, lo mejor es empezar por la encantadora isla de los Monjes.

Una vez superado el puertecito de Conleau, sus pinos, sus casitas coquetas junto al mar, sus barcos coloridos y su piscina de agua marina, se abre el golfo de Morbihan. Es otro mundo. Aquí las islas huelen a Sur. Cada una tiene su particularidad y si cautivan al visitante es por su paisaje y su inimitable calidad de vida. Vamos a poner rumbo a la más boscosa y grande ellas: la isla de los Monjes o des Moines. Zarpamos de Port-Blanc (a 15 km de Vannes) donde durante todo el año hay servicio de barcos para unir la isla al continente.

¿Dónde están los monjes?

La isla des Moines es un lugar maravilloso. Debe su nombre a los monjes de la abadía de Redon a quienes el rey de Bretaña les regaló la isla en el siglo IX. Es delicioso pasear por aquí fuera de temporada, por el casco antiguo, por las callecitas con camelias y mimosas y ante las encantadoras casitas de los pescadores. La isla se conquista a pie o en bicicleta, que pueden alquilarse en el puerto. Es el medio ideal para recorrer el Bosque del Amor y las colinas cubiertas de brezo de la “perla del Golfo”.

“La isla de los Capitanes”

Perderse la isla de Arz sería una lástima. Veinte minutos de travesía desde la punta de Conleau nos conducen a esta lengua de tierra salvaje. La isla es ideal para excursiones con la familia porque tiene poco relieve. Por la costa Oeste discurre el circuito azul, el más pintoresco y con vistas a las islas, que conduce hasta la punta de Berno, donde existe un molino de marea.

¿Lo sabías?

Un trabajo de titanes

Frente a Larmon-Baden, el cairn de la isla de Gavrinis impresiona por sus fascinantes losas de piedra gravadas de la época del Neolítico de más de 18.000 toneladas de peso. Un auténtico trabajo de titanes.