Roscoff y la isla de Batz
El puerto bretón más british
Roscoff es para no perdérsela. La ciudad fue construida sobre una península abierta a la Mancha, posee casas que construyeron ricos armadores muy ornamentadas, una iglesia gótica flamígera… Te seducirá esta ciudad con puerto y playas. En frente, la isla de Batz y su clima suave invitan al relax.
Desde siempre el comercio ha dado prosperidad a Roscoff: telas, sal, maderas… y hasta cebollas exportadas a Inglaterra en el siglo XIX. Este vínculo con Reino Unido sigue siendo importante porque muchos barcos hacen el recorrido hasta Inglaterra (todo el año) y hasta Irlanda (abril-octubre). Resulta muy agradable pasear por esta población, alrededor de la iglesia de Notre-Dame-de-Kroaz-Batz, observar sus casas decoradas con agujas, gárgolas y cornisas, que hablan de esa opulencia pretérita.
En estado salvaje
Muy cerca de Roscoff se halla la isla de Siec, accesible a pie con la marea baja (recomendamos informarse bien de los horarios de la marea para no correr peligro). Antaño hubo una capilla, una escuela y hasta una industria conservera, pero ahora está deshabitada. Por ello, los aficionados a la fauna y la flora disfrutarán con la estación biológica y el acuario, así como el jardín exótico con más de 1.800 especies.
Rumbo a la isla de Batz
¡Quince minutos de travesía… y se alcanza la paz! La encantadora isla de Batz se visita a través de sus magníficos senderos costeros. La isla vive de la pesca, el cultivo de hortalizas y del turismo. Te encantará la suavidad de su clima y su magnífico jardín de esencias tropicales. Pasa unos días aquí para impregnarte del ritmo de la isla, saborear la tranquilidad y disfrutar de la belleza exuberante de su vegetación.




