Lugares insólitos

  • Clisson (44)

    Clisson o el patrimonio italiano

    Villas toscanas, arcos y motivos hechos de ladrillo, columnatas que sobrevuelan el paisaje, olivos en las terrazas, rosaledas y vides que danzan bajo las parras, campanarios cuadrados acabados con tejas rojas… ¿Estamos en Italia? No, el río que se ve es el Sèvre. Estamos en Clisson, la ciudad de estilo italiano.

  • île louët et château du Taureau, Carantec (29)

    Carantec y la bahía de Morlaix

    Comprendida entre Léon y Trégor, la bahía de Morlaix ofrece un paisaje fastuoso salpicado de islas e islotes. La península de Carantec fue el destino de muchos artistas en la década de 1900 y es indisociable de la isla Callot, a la que se accede a pie con la marea baja. Ven a conocer las encantadoras calas de arena fina y quedarás seducido para siempre.

  • La plage de la mine d'Or à Pénestin

    La playa de la Mina de Oro

    Bienvenido a la encantadora población costera de Pénestin y a sus más de diez playas de arena fina y 25 kilómetros de costa. De entre todas sus bellezas destacan los acantilados ocres de la magnífica playa de la Mina de Oro. ¡Te conquistará, no escaparás a su belleza!

  • Phare d'Eckmühl (29)

    El faro de Eckmühl

    En el extremo más occidental de Cornualles se yergue un gigante de piedra de 65 m de altura. Es el faro de Eckmühl. Con los pies en las peligrosas zonas rocosas de Penmarc’h y Saint-Guénolé vale la pena subir a él. Desde arriba, la vista a las islas Glénan y a la isla de Sein es prodigiosa.

  • Bécherel (35)

    Bécherel

    Bienvenido a Bécherel. Esta pequeña ciudad de callejuelas medievales celebra cada año la Feria del Libro Antiguo, que atrae a numerosos aficionados al libro antiguo, así como a libreros de primera y segunda mano. El pueblo invita a pasear tranquilamente por la plaza des Halles y por el jardín de Thabor antes de visitar las iglesias y los castillos de los alrededores.

  • les Roches du Diable

    Las Rocas del Diablo

    El lugar no tiene nada que ver con el nombre que lleva. Cuando el sol juega entre las hojas es un paraíso de la clorofila y de esculturas de granito pulido, donde se oye el agua del río y el alegre piar de los pájaros.

  • Pont-Aven (29)

    Pont-Aven

    Esta ciudad pequeña, recovecada en el estuario del río Aven, debe su notoriedad a la escuela de pintores que tuvo a Gauguin por maestro. Paseando junto a la ría, cruzando los puentes y pasarelas, resulta fácil imaginar cómo la poesía de los paisajes y la luminosidad de este puertecito fascinaban a los artistas.

  • Dolmen de la Roche-aux-fées

    Essé o la Roca de las Hadas

    Si te atraen los megalitos, no lo dudes: párate en La Roche-aux-Fées (la roca de las hadas). Es un lugar encantador, en plena naturaleza y que además posee el dolmen más grande de Francia, un lugar marcado por la leyenda del hada Viviana.

  • Sillon de Talbert 1

    Sillon de Talbert

    Esta lengua de tierra que se adentra en el mar, no es un espejismo, es una curiosidad geológica, una espectacular excepción de la naturaleza que nos da la ocasión de caminar a ras del agua junto a una flora protegida. Este lugar legendario también es un paraíso para los mariscadores.

  • L'Oust en aval de l'île aux Pies, Saint-Just (35)

    Saint-Just y las isla aux Pies

    Las Landes de Cojoux en Saint-Just son uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Bretaña. Te sorprenderá la diversidad de estos monumentos. Puedes empezar por visitar la Casa Naturaleza y Megalitos antes de pasearte entre dólmenes y menhires.

  • Détails de la cathédrale de Dol de Bretagne

    Dol-de-Bretagne y el Mont-Dol

    Situada a las puertas de Bretaña, la antigua ciudad episcopal de Dol ofrece al visitante sus tesoros arquitectónicos: la catedral Saint-Samson (estandarte del gótico bretón), casas medievales… y también unas vistas impresionantes al Monte Dol y a toda la bahía del Mont-Saint-Michel.

  • Huelgoat 1

    Huelgoat

    El bosque de Huelgoat es la cuna de numerosas leyendas celtas, aunque es conocido sobre todo por la curiosidad y la belleza de sus peñascos. Este amontonamiento de rocas redondeadas dispuestas de forma caótica ha inspirado numerosos relatos. Además, entre ellos serpentea el río de Argent, reino de las hadas de Huelgoat.

  • Rochefort-en-Terre

    Sin duda esta es una de las más bonitas "Pequeñas ciudades con carácter" de Bretaña. Rochefort-en-Terre invita a emprender un viaje por el tiempo con sus murallas, el castillo y sus casas antiguas. La ciudad se engalana de flores y durante todo el año se alegra con sus bonitas tiendas, galerías y talleres de artistas.

  • Port abandonné (ou "port relique") de Rohars, près de Lavau-sur-Loire (44)

    Lavau-sur-Loire y el estuario

    El Loira es un río salvaje lleno de corrientes, islas, bancos de arena y en la orilla derecha de la desembocadura se halla la parte más «bretona» llena de prados inundables y rosaledas que conducen hasta el insólito puerto de Lavau-sur-Loire.

  • Le Cairn de Barnenez

    El cairn de Barnenez

    El cairn de Barnenez es impresionante y es el testimonio de la presencia de una importante población en Bretaña varios milenios antes de nuestra era. Está situado en lo alto de un promontorio, sobre el mar, con vistas impresionantes a las bahías de Térénez y de Morlaix. ¡Impresionante!

  • Blavet_rivière_édifices Bieuzy, Chapelle Saint-Gildas, vue générale

    Saint Gildas y las capillas del valle del Blavet

    El valle del Blavet no solo esconde paisajes verdes llenos de encanto, también abarca numerosas capillas y fuentes, lugares sagrados que invitan a viajar.

  • Gorges du Corong (22)

    Las gargantas de Corong

    En el corazón de las Costas de Armor, cerca de Locarn, las Gargantas de Corong ofrecen un paisaje espectacular. Las surca el río Follezou y a ellas se llega por un camino que avanza entre las landas. Entonces es cuando surge ante nuestros ojos un inmenso caos de rocas lleno de leyendas. ¡Es un lugar mágico!

  • Maison des douaniers de Kerlouan

    Kerlouan

    Kerlouan, enclavada en el corazón del denominado Pays Pagan («pagano» en bretón), seduce al visitante por sus dunas llenas de vegetación y su ambiente único. Protegida tras unos enormes peñascos de piedra de formas extrañas, su pueblo de pescadores de techos de chamizo conserva el encanto de antaño. No dejes de pasearte por la costa y sus imponentes acantilados.

  • Ile de Saint-Cado sur la rivière d'Etel, Belz

    Saint-Cado y la ría de Etel

    La ría de Etel que desemboca en un golfo alimentado por varios cursos de agua y su pintoresco islote de Saint-Cado forman uno de los lugares más bonitos de la zona. Entre Lorient y Vannes, los parques ostrícolas, las penínsulas y las marismas ofrecen en este mar interior de 22 km2 imágenes de una belleza insólita.

  • Pointe Saint-Mathieu

    La punta de Saint-Mathieu - Le Conquet

    Los acantilados abruptos barridos por el viento y el mar, un faro imponente que vela sobre las ruinas de una antigua abadía. Aquí el encanto se palpa. La punta de Saint-Mathieu parece un concentrado de Bretaña. A dos pasos, el puerto de Conquet te permite llegar a las islas de Ouessant y Molène.

  • Les marais salants à Guérande (44)

    Guerande

    Las gruesas murallas que rodean la ciudadela de Guérande hacen que se la apode “la Carcasona del Oeste! Pero detrás de este cinturón de piedra, los techos de pizarra de las casas antiguas confirman que esta Ciudad de Arte e Historia es totalmente celta. Su opulencia deriva de las salinas, un lugar mágico y relumbrante.