Patrimonio
-
Combourg
Combourg está íntimamente ligado al más ilustre escritor romántico francés: Châteaubriand. Este escritor nació a finales del siglo XVIII en este entorno histórico rodeado de naturaleza. Siguiendo los pasos del poeta y novelista, déjate invadir por la atmósfera bucólica del lago Tranquille donde destaca un imponente castillo.
-
Brest
Brest es una ciudad cuyo corazón aún late al ritmo de las mareas y se encuentra en una de las ensenadas más bonitas de Francia. Visita el puente del Iroise, date un paseo por los muelles hasta el castillo-museo o diviértete en el Oceanópolis. No te arrepentirás.
-
Landevennec
¡Qué felicidad llegar a ese dulce oasis! La serenidad que destila este rincón de tierra bañado por el último meandro del río Aulne invita a la meditación. No sorprende pues que los benedictinos y san Guénolé quedaran prendados de los encantos de esta tierra, complementados por una vegetación prácticamente mediterránea.
-
Tréguier
La ciudad de Tréguier no sólo está surcada por los ríos Jaudy y Guindy, sino también por encantadoras callejuelas y plazoletas que enlazan el puerto hasta la cima de la colina. Bajo la protección de la elegante y visible aguja de la catedral, las casas medievales de madera son testigos del poso intelectual y artístico de la ciudad.
-
Vannes
Vannes tiene motivos de acabar en “s” por ser tan múltiple: es la capital de Morbihan, un puerto deportivo, una plaza fortificada, una ciudad medieval, una Ciudad de Arte e Historia… Con muelles bordeados de árboles, casas del siglo XV y las calles que huelen a calidad de vida. ¡Ven a compartir esta atmósfera!
-
Camaret
Sin lugar a dudas es uno de los puertos más bonitos de la región. Camaret-sur-Mer te espera con su cementerio marino, el encanto de su capilla y la torre Vauban, así como con sus bonitas playas y acantilados espectaculares. ¡Seguro que te encanta!
-
Port-Louis
Como una centinela de piedra, la antigua ciudadela vela sobre la ciudad y sobre las aguas nacaradas de la ensenada de Lorient. Detrás de las murallas intactas tras los efectos de los cañones y el tiempo, se mezclan los fastos de la Compañía de las Indias y la calma pintoresca de un puerto pesquero.
-
Vitré
A las puertas de Bretaña, Vitré y su castillo medieval seducen con sus viejas callejuelas y sus casas medievales de entramado de madera tan bien restauradas. Sumérgete en esta época palpitante o, si lo prefieres, en la del siglo XVII, marcada por la huella que dejó aquí la marquesa de Sévigné.
-
Pontivy
La bonita ciudad de Pontivy bien merece un día de visita por el castillo medieval de los Rohan, las casas medievales de varias alturas del casco antiguo, el contraste con la severidad de las construcciones napoleónicas, la multitud de capillitas de los alrededores….
-
Concarneau
Es difícil resistirse a la belleza de la ciudad amurallada. En el centro de la ciudad moderna de Concarneau y rodeada de una de las bahías más bonitas de Bretaña, se halla este pequeño enclave fortificado con caminos de ronda y callejuelas, junto al puerto pesquero y las playas. ¡Bienvenido a la Ville-close de Concarneau!
-
Douarnenez
Mirando al mar, la bonita ciudad de Douarnenez no sólo tiene una bahía y un puerto… sino cuatro. Ven a conocer la atmósfera única de los muelles repletos de creperías, cafés y terrazas, con callejuelas iluminadas por los talleres artesanos, las casas de pescadores y el paseo de Plomarch. No podrás olvidarte de su magnífica bahía y sus playas cercanas.
-
Quimper
¡Qué agradable es deambular por las calles del casco antiguo de Quimper! Casas medievales de distintos tipos y periodos se asoman a callejuelas de nombres evocadores indicadas por las agujas de la catedral de Saint-Corentin. Jugando a cruzar el río Odet por sus distintas pasarelas, el paseo prosigue por un entorno muy verde.
-
Le Faouët
Entre unos campos muy moldeados por la erosión, la población de Le Faouët rezuma encantos, promesas de bonitos paseos… ¿Quién podría imaginar que aquí, en la frontera de la Cornouaille de Morbihan, se encuentran los mejores mercados cubiertos de Bretaña, una de las mejores tribunas del coro de Francia y suntuosas capillas góticas?
-
La Abadía del Buen Reposo
¡Qué historia tan bonita la de la abadía del Buen Reposo! Fue fundada en el siglo XII y conoció un periodo de prosperidad antes de caer lentamente en el abandono. Fue restaurada por un grupo de apasionados y en la actualidad es la sede de muchas exposiciones de arte contemporáneo.
-
Moncontour
¿Cómo escapar al encanto de Moncontour? Encaramada en lo alto de una colina y rodeada de murallas, se hace merecedora del título que ostenta: Pequeña Ciudad con Carácter. Es una delicia pasear por sus callejuelas con ese encanto medieval, descubrir su historia marcada por los chuanes monárquicos y los artesanos, o pasear por su agradable campiña.
-
Saint-Nazaire
Ya de lejos se nota el magnetismo de Saint-Nazaire. La curva del puente de tirantes con sus pilones rojos y blancos acaricia el horizonte. Inmensas grúas se yerguen junto a un casco que supera en altura a los edificios. Por fortuna, incluso con estos encantos.
-
Fougères
Una impresionante silueta de granito domina la ciudad… En cuanto uno llega a Fougères, se ve. Y situadas a los pies de la mayor fortaleza de Europa, las casas medievales construidas en prominencia y las calles adoquinadas no han perdido un ápice de encanto. Ante tus ojos: mil años de historia.
-
La Roche Jagu y el valle de Trieux
En el corazón de Trégor, coronando el estuario del río Trieux, el castillo de La Roche-Jagu ofrece dos fachadas de estilos muy distintos. Por un lado una fachada principal con numerosas aberturas y por el otro un perfil muy austero. Pero lo que más impresiona es la vista al conjunto del valle.
-
Dinard, Saint-Briac y Saint-Lunaire
Dinard y sus villas Belle Epoque son archiconocidas. En la costa Esmeralda, este destino de playa sigue siendo un lugar muy chic con relajantes vistas al río Rance y Saint-Malo. Y si prefieres el encanto de los destinos costeros de Saint-Lunaire y Saint-Briac, solo tienes que saber que están a un tiro de piedra.
-
Quintin
En el corazón del verde bocaje bretón se halla la encantadora ciudad medieval de Quintin y sus numerosos monumentos históricos. Dos castillos, trece monumentos catalogados y un museo justifican totalmente el título de “Pequeña Ciudad con Carácter”.
-
Hennebont
Hennebont se presenta al visitante con una puerta medieval enmarcada en dos torres enormes que sostienen la muralla de la ciudad. Esta ciudad ha conservado su hermoso legado arquitectónico medieval. Te aconsejamos visitarla a pie, a ser posible un jueves, día en que se celebra el mayor mercado de la zona.
-
La Roche-Bernard
Las piedras pulidas por el tiempo, las callejuelas empinadas… todo parece narrar la historia de esta ciudad nacida del mar y de la marina. Arracimadas junto a la orilla del río Vilaine, casas antiguas y palacetes van descendiendo hacia el puerto antiguo formando un paisaje urbano muy original.

























