Tréguier

¡Busca la aguja… pero no en un pajar!

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La ciudad de Tréguier no sólo está surcada por los ríos Jaudy y Guindy, sino también por encantadoras callejuelas y plazoletas que enlazan el puerto hasta la cima de la colina. Bajo la protección de la elegante y visible aguja de la catedral, las casas medievales de madera son testigos del poso intelectual y artístico de la ciudad.

Érase una vez…

En el siglo VI el monje galés Tugdual echó el ancla en el valle Trécor. Fundó un monasterio que dio lugar a Tréguier, una ciudad terrestre, marítima y religiosa. Tugdual fue consagrado obispo y convertido en uno de los siete santos fundadores de Bretaña, lo que hace de Tréguier una de las siete etapas del “Tro Breiz”, la peregrinación bretona. Desde el siglo XIV las artes y los oficios artesanales sintieron atracción por esta ciudad y exaltaron su belleza. La imprenta se desarrolló a la par que el comercio marítimo. Es una historia que, al final, ha quedado escrita en piedra.

Una manera de vivir inspiradora

Anclada en un estuario visitado por las mareas, Tréguier se aborda con curiosidad y admiración. Las residencias medievales de esta Ciudad con Carácter te harán viajar al ambiente de prosperidad de los siglos XV y XVI. En la plaza de Martray, en la calle Renan o en la callejuela de Saint-Yves, las fachadas de las casas medievales de diversas técnicas y periodos atraen la mirada del visitante. Aunque hay una que lo hace sobremanera: la casa Renan, que perteneció al escritor y filósofo Ernest Renan, y de la que se ha reconstruido el despacho.

Una joya engarzada en piedra

Por encima de los techos se eleva orgullosa la aguja de la catedral a 63 m de altura. La catedral de Saint-Tugdual (s. XII) es gótica y es una de las más bonitas de Bretaña. Tras el refinamiento de sus pórticos puede admirarse el coro enteramente decorado de motivos florales, el sorprendente bestiario grabado en la sillería del coro y en la tumba de Saint-Yves.

Del obispo al abogado

La fama altruista de Tréguir bebe tanto de san Tugdual como de san Yvo. En 1253 en Minihy-Tréguier nació el juez Yves Herlory, que más tarde sería patrón de los bretones y de los abogados tras demostrar su espíritu de justicia defendiendo a pobres y humildes. El tercer domingo de mayo, el gran perdón de Saint-Yves reúne a numerosos fieles.

¿Lo sabías?

Una aguja pagada con apuestas

Si la aguja de la catedral está cincelada con motivos de naipes se debe a que su construcción fue financiada con el dinero recaudado con la lotería de París.

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