Landerneau

Una ciudad señorial de agua dulce y salada

Foto 1 Landerneau Foto 2 Landerneau Foto 3 Landerneau Foto 4 Landerneau

En la ensenada de Brest, entre Léon y Cornualles y a medio camino entre río y mar, Landerneau cuenta con un destacado patrimonio arquitectónico cuyo máximo exponente es el famoso puente de Rohan, único puente habitado que queda en Europa. Lo rodean hermosas viviendas de los siglos XVI al XIX que irán marcando tu trayecto.

Un puente habitado de más de 500 años

Nacido en el punto final del recorrido de la marea, el magnífico puente de Rohan hunde sus seis arcos de piedra en agua salada. Construido en el siglo XVI, este monumento pasa por encima del Elorn y reemplaza a otra construcción de madera que databa del siglo XII. Los edificios que se erigen sobre los pilares de granito han alojado a generaciones de prósperos artesanos y mercaderes de paño. Para admirar sus edificios en voladizo recubiertos de pizarra es preciso tomar un poco de perspectiva,  subiendo algunos pasos por la orilla derecha.

Ventanas mirando al Elorn

A orillas del río, los comerciantes afortunados construyeron sus señoriales viviendas que dan fe de la rica actividad portuaria de la ciudad, ligada a la exportación de lino y cuero. Las construcciones de los siglos XVII y XVIII se adornan de tragaluces labrados, torretas, entramados de madera y de escudos de armas en forma de luna, que pasó a ser el símbolo de la ciudad. El amarillo ocre de la piedra de Logonna baña en tonos cálidos nuestro paseo junto a la «maison de la Sirène», la «maison de la Sénéchaussée» o la de las «13 lunes».

Una orilla llena de encanto

Tras el circuito de interpretación del patrimonio a través de callejuelas repletas de historia, nuestro paseo se prolonga por las riberas del Elorn y puede incluso continuarse por el camino de la sirga. A pie o en bicicleta, son paseos que combinan el placer del aire libre con el descubrimiento de lugares históricos. Los pescadores se decantan por la serenidad de una parada y prueban su suerte con salmones y truchas.

Una ciudad alegre y dinámica

Landerneau conserva de su época de esplendor un claro gusto por los mercados, el comercio y los  intercambios. En el centro urbano, las numerosas tiendas amenas y originales invitan a las compras. También aquí fundó su primera tienda de comestibles en 1949 un tal Monsieur Leclerc. Este dinamismo perdura en el «Fonds Hélène et Edouard Leclerc por la culture», donde se organizan exposiciones de envergadura, como la dedicada a Giacometti en 2015, y donde se colman de animación y energía los distintos eventos, festivales, exposiciones… ¡En Landerneau siempre se hace ruido!

¿Lo sabías?

Hacer ruido en Landerneau

La expresión «esto va a hacer ruido en Landerneau» inspira ahora el nombre de un festival. En su origen, se refería al jaleo que se formaba para burlarse de las viudas que volvían a casarse, con demasiada rapidez a los ojos de los vecinos de Landerneau.

Newsletter

Sigue conectado con Bretaña suscribiéndote a nuestra newsletter