Ouessant

Última escala antes de América

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¿Estás dispuesto a llegar hasta el final? Entonces, pon rumbo al archipiélago de Ouessant. En el extremo Oeste de Francia, las vacaciones tienen un sabor único y totalmente recuperador. Este collar insular parece irreal: suspendido entre el cielo y el mar y envuelto de salpicaduras marinas. Es una verdadera inmersión iniciática.

Qué archipiélago tan bonito…

A 30 km de la punta de Saint-Mathieu, el archipiélago de Ouessant comprende siete islas envueltas de salpicaduras de continente. Solo las dos mayores, Molène y Ouessant, están habitadas. Excepto algunos pescadores y recolectores de algas, los hombres se enrolan en la marina o son pescadores de altura y dejan en manos de las mujeres el cuidado la tierra, las casas y las ovejas de cabeza negra. Las piscifactorías y un turismo discreto se han unido a las actividades tradicionales.

Para cortar el aliento

Después Molène y la corriente de Fromveur (“gran torrente”, en bretón), aparece Ouessant. Con 7 km de longitud, la isla tiene forma de pinza de cangrejo bordeada de rocas fantasmagóricas. El tamaño de los acantilados dio a esta centinela oceánica su nombre celta Ouxisama (“la más alta”). El litoral de la punta de Pern ofrece un espectáculo fuera de lo común. En medio de arrecifes cortantes, sobreviven los vestigios de la Villa de las Tormentas. A unos pasos se perciben las ruinas de un cuerno de sonido que antaño era activado por caballos.

Una corona de luces

Los habitantes de Ouessant decidieron colocar señales para ayudar a los navegantes de estos mares, por ello en la isla o al lado de ella se yerguen varios faros. El primero, el de Stiff, construido en 1695 por Vauban. El segundo, el faro de Jument, acabado en rojo. El tercero el faro de Keréon, apodado “el palacio” por su decoración interior. Todos se construyeron al precio de esfuerzos titánicos. El faro de Créac’h, uno de los más potentes del mundo, se reconoce por sus rayas negras y blancas.

Signos de suavidad en el interior

En su intento de olvidar el viento, las ovejas y algunas huertas se protegen detrás de los muretes de piedra seca. En Niou Uhella es fácil impregnarse del alma de Ouessant visitando la casa isleña. Esta casita posee dos estancias simétricas: la penn ludu donde se vivía y la penn brao donde se recibía a las visitas y donde se depositaban los objetos que traían los marineros. Los muebles, fabricados con madera de barcos hundidos, son de un colorido muy vivo.

¿Lo sabías?

¿Ovejas con pircin?

De octubre a febrero, las ovejas de Ouessant pastan en libertad la hierba rasa y salada. Sus propietarios las reconocen por las marcas de las orejas.

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