Le Croisic

El puerto de entrada a las costas bretonas

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¡Qué agradable es respirar el alma de este puertecito desde los muelles donde amarran barcos de pesca y deportivos! Para seguir la epopeya marítima de la ciudad, hay que deambular ante los palacetes y casas antiguas, dejarse caer por la subasta y caminar junto a esta costa agreste salpicada de villas señoriales.

Una gran tradición marítima

Anclada en el extremo de la península de Guérande, el puerto de Croisic se halla frente a la punta de Pen Bron y al Grand-Traict, el golfo marítimo que alimenta las marismas saladas. Desde el siglo XVI, armadores, pilotos, negociantes, mercaderes y capitanes trabajaron por su prosperidad y le imprimieron ese encanto arquitectónico. La actividad portuaria sigue adelante. Pescado y marisco continúan descargándose a diario en los muelles. La navegación deportiva también ha tomado el relevo, junto con el desarrollo de actividades náuticas y balnearias.

Un puerto de múltiples historias

La ciudad evitó apostar solo por la sal, diversificó el comercio marítimo y practicó la pesca del bacalao y de la sardina. A su llegada, barcos de toda Europa abandonaban sus lastres de piedra para dejar lugar al cargamento. Estos lastres formaron montículos artificiales como el Mont Lénigo y el Mont Esprit, que ofrecen ahora bonitas vistas a la bahía. El éxito de esta actividad comercial puede leerse en las casas de entramado de madera situadas tras el puerto y las elevadas residencias del siglo XVII que bordean los muelles de piedras aparejadas. Tras la animación de la fachada portuaria, un paseo por el espigón del Tréhic oxigena el cuerpo y refresca el alma.

Playas y un acuario

Le Croisic se convirtió rápidamente en un destino turístico de playa. En 1879, el tren confirmó su auge turístico y enseguida crecieron bonitas villas junto a la costa. Antes de disfrutar de las encantadoras playas, las familias se sumergen en los fondos marinos del mundo entero en el Ocearium. ¡Un viaje apasionante para jugar al escondite con peces de la barrera de coral o para sonreír a los tiburones!

Una costa salvaje muy dulce

¿Tienes ganas de aire libre? Pues sigue el camino costero de la costa salvaje: calas, playas y cascadas de rocas compiten en belleza. A veces, te sorprenderá una villa con los pies prácticamente en el mar. Lo mejor de este recorrido se extiende entre Port-Linan y la playa de Saint-Goustan.

¿Lo sabías?

¿Sabes pescar gambas?

Le Croisic es el primer puerto pesquero de gamba roja de Francia. De hecho, la nansa de gambas fue inventada por René Sibille, nacido en Le Croisic en 1850.

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