Pornic y la región de Retz

En la confluencia de Bretaña, el Loira y el océano

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Orientada hacia la bahía de Bourgneuf y el estuario del Loira, la región de Retz abre la puerta sur de Bretaña. En torno a la ensenada de Pornic, se extienden 52 km de litoral con calas, playas y pequeños balnearios. Unidos a esta animada costa, las marismas y el bosquecillo dibujan un mosaico bucólico.

Pornic: la perla de la costa de Jade

Este balneario se extiende alrededor del antiguo puerto, donde se amontonan barcos de pesca y veleros tradicionales. Bordeando los muelles y sus terrazas, un paseo llega hasta el sólido castillo construido en el siglo XIII, y luego se dirige hacia el nuevo puerto de la Noëveillard. El paseo abre el apetito y apetece un helado en La Fraiseraie, una deliciosa institución local. Al otro lado de la rada, el sendero sube por la cornisa hacia calas con encanto, el Instituto de talasoterapia y la playa de La Fontaine-aux-bretons. En el centro de la ciudad, las escaleras y callejuelas serpentean entre las casas de los pescadores.

Playas, conchas, crustáceos y actividades

En el litoral, por el lado de la Bernerie-en-Retz o de Saint-Michel-Chef-Chef, las playas familiares se resguardan en vallecitos rocosos. Con mucho aplomo, unas pesquerías se encaraman sobre sus pilotes. Hacia Préfailles, algunas calas  intimistas se adelantan al semáforo de la punta de Saint-Gildas y sus zonas de pesca a pie. Los aficionados a los deportes de deslizamiento y a las actividades náuticas se colocan cerca de las extensiones más vastas de arena, en Tharon o en Saint-Brévin-les-Pins. 

En bici, entre la tierra y el mar

Siempre al aire libre, los itinerarios para bicis y senderismo alternan el azul del océano con el verde del bosquecillo. Continuando por el Loira en bici, en su punto de encuentro con el mar en Saint-Brévin, la Vélodyssée y la Vélocéan se juntan para atravesar pintorescas aldeas, pinares y áreas de megalitos, y coronar los promontorios rocosos. Unos paisajes seductores desfilan a lo largo de los caminos.

Leyendas y exotismo a orillas del Loira

Lo insólito también tiene cabida en estos recorridos. En Saint-Brévin, una serpiente de mar gigante emerge del estuario. Esta creación artística hace eco al Jardín estrellado, del pueblo de Paimbœuf. Estas dos obras de arte acogen el imaginario asiático en las orillas del Loira. Tierra adentro, la aventura nos lleva a África, en el parque zoológico Planète Sauvage, o al universo legendario del Sendero de las Gamuzas. Para viajar por los colores, la dirección que hay que seguir es la del festival pirotécnico de Saint-Brévin.

¿Lo sabía?

El “curé nantais”, un queso de Pornic

Este cura nantés bendice a los aficionados a la gastronomía, porque se trata del único queso originario de Loira-Atlántico. Elaborado siguiendo los consejos de un cura, se produce en Pornic con leche de vaca. Fundido, combina igual de bien con una hamburguesa como con una “galette”.

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