Los montes de Arrée

Un paisaje casi irreal de landas y rocas

Foto 1 Los montes de Arrée Foto 2 Los montes de Arrée Foto 3 Los montes de Arrée Foto 4 Los montes de Arrée Foto 5 Los montes de Arrée Foto 6 Los montes de Arrée Foto 7 Los montes de Arrée

¡El paisaje de los Montes de Arrée es tan sorprendente! Esta región de naturaleza salvaje y conservada del centro Bretaña entusiasma por su autenticidad. Aquí el pico más alto, el Roc'h Ruz, solo alcanza 385 metros. A solo unos pasos, descubrirás recintos parroquiales, retablos esculpidos y encantadoras capillas.

En el Parque Natural de Armorique, un macizo montañoso divide Finisterre en dos partes: los Montes de Arrée. Es un paisaje impresionante, casi irreal donde los brezales, las aulagas y las aristas rocosas se mezclan hasta perder la vista. Las impresionantes panorámicas de los montes te dejarán boquiabierto. Ponte calzado cómodo y sube hasta el pico del Roc’h Trevezel. Desde allí la vista a la comarca de Léon es impresionante.

Una capilla en la montaña

Erigida en la cima de una colina árida, la capilla de Saint-Michel-de-Barsparts, dedicada al arcángel San Miguel, data de 1672. Las vistas bien merecen la subida de los numerosos peldaños. En los días claros se pueden ver la cadena de montañas negras, los campanarios de Saint-Pol-de-Léon y hasta el mar. Muy cerca de allí, vale la pena visitar el recinto parroquial de Sizun y el retablo barroco de Commana.

Una tierra virgen

Un paisaje de brezales silvestres y unas landas enigmáticas… forman la atmósfera de los Rochers du Cragou. Este es el último lugar virgen de Bretaña, carente de toda intervención humana. Al salir de la aldea de Bouillard, siga el camino botánico que conduce hasta estas tierras protegidas. Ojo avizor:  a zarapitos reales y aguiluchos les gusta descansar aquí.

¿Lo sabías?

Una montaña pelada 

¿Por qué hay tan pocos árboles en los montes de Arrée? Cuenta la leyenda que antaño esta zona estaba cubierta de bosques, pero el Cielo pidió a los árboles que fueran a Belén a ver nacer al niño, pero como se negaron a cruzar el océano, los árboles fueron condenados a secarse.

Newsletter

Sigue conectado con Bretaña suscribiéndote a nuestra newsletter