Isla de Groix

Alegre y acogedora

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En solo 45 min de travesía llegas a Groisillon, dispuesto a subir las cuestas en bicicleta, a comer con los dedos sardinas asadas y a cantar en un café. En el pueblo de casas bajas o en una cala de aguas claras, comprobarás el proverbio que dice “Quien ve Groix, ve su felicidad”.

Un magnífica piedra

A 4 millas de Lorient, Groix se extiende sobre 8 km de longitud por 3 km anchura. El Oeste es agreste y escarpado, muy distinto del Este: más amable con sus playas y bosques. Es un milagro natural para los geólogos que se sorprenden con las sesenta variedades de minerales existentes, entre ellos la muy particular glaucofana azul. Los megalitos hablan de una ocupación muy antigua, pero fueron los marineros de la Compañía de las Indias y los pescadores de atún quienes le procuraron prosperidad y personalidad.

Un atún en el campanario

A principios del siglo XX, Groix era el primer puerto atunero de Francia. 200 barcos atuneros a vela invadían los muelles. El atún está tan anclado en la cultura que un pez de hierro sirve como veleta en el campanario de la iglesia. El ecomuseo situado en una antigua fábrica conservera concede un amplio espacio a este tipo de pesca, a las actividades tradicionales, al hábitat, a la geología, al medio natural… ¡Una buena forma para aprender más!

Del infierno al paraíso

Ponte unas buenas botas o súbete a la bici: en cuanto salgas de Port-Tudy te esperan puertecitos adorables y parajes suntuosos. Méné y Kerlarda agrupan casas típicas, bajas, de muros rebozados. Los diques pequeños van enlazando Port-Lay. La punta de Pen-Men, con su faro cuadrado, se halla en la costa más agreste. Senderos salpicados de aulagas y brezos conducen hasta el Trou de l’Enfer (el agujero del infierno) donde la mar ruge por una grieta del acantilado. El puerto de Locmaria es mucho más tranquilo y de él nacen callejuelas tortuosas con coquetas casas y fuentes.

Elige tu playa

¿No sabes dónde pararte? Playas y calas compiten en belleza. La playa de Grands-Sables es maravillosa: es la única playa convexa de Europa, de arena fina, con todos los matices del granate al blanco y aguas transparentes. Antes de la pinta de los Chats (gatos), la exquisita playa de Sables-Rouges está teñida de granate. La costa se vuelve agreste, pero Poulziorec es un auténtico remanso y se sitúa al final de un camino empinado. ¡El paraíso bien vale ese esfuerzo!

¿Lo sabías?

Una playa de se mueve

¡Groix es tan original! Además de los esquistos de sorprendentes matices, tiene una playa que se desplaza: la playa de Grands-Sables de desplaza 10 m al año.

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