Châteaugiron

Una ciudad milenaria con futuro

Foto 1 Châteaugiron

A las puertas de Rennes, Châteaugiron forma parte de la red de atractivas «Petites Cités de Caractère» (ciudades señoriales). Las altas torres del castillo medieval anuncian con orgullo su casco urbano y su prosperidad histórica se aprecia aún en las numerosas casas de mercaderes con coloridos entramados de madera.

Una fortaleza en pleno centro urbano

Su castillo, monumento emblemático de Châteaugiron, fue  construido en el siglo XI para defender la capital bretona. Sus fosos, el imponente torreón del siglo XIII y la torre del reloj nos recuerdan hoy día esta vocación militar. La residencia principal del siglo XIV que se erige ante el visitante fue transformada en el siglo XVIII para mostrar su aspecto actual. Alberga ahora el Ayuntamiento, perpetuando así su papel central en la vida de la ciudad. La capilla del castillo, magníficamente restaurada, se ha transformado en el centro de arte «Les 3 CHA» (de CHApelle, CHÂteau y CHÂteaugiron). Sus altos ventanales iluminan un amplio espacio dedicado a exposiciones de arte.

Los entramados de madera tejen su red

Durante la Edad Media, numerosas viviendas se fueron apiñando junto a las torres del castillo. El comercio florecía gracias a la producción de una tela para embarcaciones característica de la región: «les Noyales». Un paseo por las calles del centro nos conduce al domicilio de estos mercaderes de tejidos. En la rue de la Madeleine, sus viviendas de elaborados entramados de madera resucitan los  llamativos colores de los siglos XV y XVI. Nuestro recorrido histórico continúa hasta llegar a «Les Halles», el mercado construido en 1858.

Puerta abierta a hallazgos naturales

Donde hay lona hay cáñamo y donde hay lino hay que tejer: todo indica la importante presencia del agua. La encontramos mansa y controlada en el lavadero público de Saint-Nicolas y a su libre albedrío en la zona húmeda denominada «la Glaume», que conserva un espacio natural en plena ciudad. Pasear por aquí supone un verdadero inciso de verdor. Libélulas, garzas y lavanderas cascadeñas acompañan tus pasos entre juncos y flores de lis. A pie o en bicicleta, este recorrido puede alejarse hacia otros frondosos escenarios, como los jardines del château du Bois d’Orcan, en Noyal-sur-Vilaine.

¿Lo sabías?

Una campanada que resuena en el tiempo

En la torre del reloj suena puntualmente Henriette, una venerable campana que, desde 1666, marca el ritmo de la vida de esta ciudad medieval.

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