Al alba en las cumbres de los Montes de Arrée

Ven a vivir el despertar de la naturaleza y de las leyendas del Yeun Elez

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Incluso si no eres mañanero te seducirá el amanecer en los Montes de Arrée. La belleza tan auténtica de estos parajes, la magia de la luz, los misterios de esta tierra de landas… y las narraciones de Youenn encantarán tu vista y tus oídos. Dulcemente pasarás del sueño a la realidad…

El amanecer en la montaña

Lever de soleil sur les Monts d'Arrée

Para que las piernas entren en calor llega la primera subida a través de las landas cubiertas de hierba de Saint Antoine, de perales silvestres, de aulagas… La naturaleza se despierta al mismo tiempo que nuestro grupo. Por encima de los helechos, entre dos peñascos, el guía nos señala el monte Saint-Michel de Brasparts, el Tuchenn Gador, el Roc’h Trévezel, el lago de Brennilis… A nuestros pies, los mantos de bruma juegan entre los brezos. A lo lejos, la bahía de Morlaix centellea con los primeros rayos. Cada cual puede elegir su pico preferido. Yo tengo cierta preferencia por las cúpulas de los Tuchenn, mientras que otros se decantan por las agujas de los Roc’h. Despuntando entre el paisaje, los campanarios de Commana o Plonéour-Menez recuerdan la prosperidad histórica de esta región.

¿«Infierno» o paraíso?

Lever de soleil sur les Monts d'Arrée et commentaire de Youenn de notre guide

La llegada del día obliga a la Parca, aquí conocida como Ankou, a abandonar su puesto de observación. Desde el Tuchenn Gador y sus 360º panorámicos, el esclavo de la muerte vestido de negro observa las almas bretonas. ¡Eso es! Estamos en el reino legendario del Yeun Elez: las marismas del corazón del Parque de Armórica. Aquí, entre las turberas, se abren las puertas del infierno, donde existió un lago sin fondo, hoy escondido, que se traga las almas condenadas. Este estrecho también es compartido por criaturas más alegres y puedo hablar de ello en primera persona: de camino a las cimas, he visto a korrigans con su cabeza descabellada y su poblada barba. Las almas racionales dicen que solo se trata de hierbajos como la molinia y los líquenes, pero no les creas. Cuentos y leyendas impregnan este magnífico paraje. Turbas y rocas murmuran historias fantásticas. Además, cerca de la cabaña del pizarrero a veces, prestando atención, se oyen resonar antiguos martillazos. ¿Verdad o mentira? Los que sí que son bien verdaderos son los arbustos de arándanos que crecen junto a la piedra azul. Aún no tienen frutos. Otros caminantes los disfrutarán.

Una aventura muy sabrosa

Aube sur les Monts d'Arrée - petit déjeûner

El camino nos conduce a orillas de un Elorn recién nacido. El agua mana de la turba alimentada por las lluvias y forma un riachuelo saltarín. Sobre la tierra arcillosa, la carnívora drosera se codea con los lirios palustres amarillos. Poco a poco, la landa deja lugar a las hortensias. Los 8,5 km de la excursión concluyen pasando junto a los chamizos con tejados de pizarra rústica. Chaudron (caldero) es el perro de Youenn y ya empieza a presentar señales de fatiga. ¡Pero la aventura aún no ha terminado! Al llegar nos espera un copioso desayuno. El pan ecológico de Saint Trégonnec, las confituras de Huelgoat y las crepes templadas nos devolverán las fuerzas. Y disfrutaremos tanto de ese ágape como de las palabras de Youenn. También será ocasión de saciar nuestro apetito de cultura local y de sus secretos a la vez que saboreamos la malicia de ciertas palabras bretonas.

Annick André