La costa de Granito rosa, ¡ naturaleza al 100%!
Conoce los tesoros escondidos de la naturaleza con Marie
En Ploumanac’h, cerca de Perros-Guirec, se percibe la magia del granito rosa. Marie, una joven guÃa de la naturaleza, nos muestra con toda su pasión el camino de los aduaneros y su increÃble riqueza natural.
Bajo el sol, la costa de Granito rosa adquiere todo su esplendor. El cielo azul celeste, las landas, los juncos, el brezo y esos impresionantes acantilados… forman un paisaje grandioso. Además nos hallamos frente a las siete islas, «el paraÃso de las aves marinas», explica Marie. Esta mujer de mirada alegre y luminosa trabaja como guÃa de naturaleza para la Casa del Litoral. Ella nos guiará durante una visita que se aparta de los senderos batidos.
Fauna y flora insospechadas
Provistos de gemelos observamos el baile de las aves. Al alcance de los picos de las innumerables aves, la rica flora local es una fabulosa despensa que atrae a numerosas especies. Cuando dejamos la costa y nos adentramos en el bosque, pasaremos junto a hierbas mucho más altas. « ¿Os habéis fijado en los agujeros de los troncos? Son el refugio de los pictos reales».
La flora depara buenas sorpresas. Una extraña planta se convierte en un juguete en las manos de MarÃa. «Coge el tallo del plantago, haz un nudo alrededor de la flor… y arráncala de un golpe seco. ¡Clac! Un auténtico petardo». También descubrimos hierbas con propiedades medicinales. Como por ejemplo la especie que responde al nombre de «Ombligo de Venus». «Si te frotas la piel con la hoja, es un desinfectante perfecto para los excursionsistas porque siempre lo tienen a mano».
Después del bosque, viene el prado. De repente, un zorro cruza su camino con el nuestro. ¡Qué sorpresa sabiendo que estamos tan cerca del pueblo! Pero, ahora lo que nos apasiona son las decenas de mariposas. «Aquà viven más de 40 especies, algunas particularmente raras», cuenta MarÃa. Y nos entrega unos cazamariposas para estudiarlas de cerca. Aprendemos a reconocerlas y a admirar sus magnÃficos colores antes de volver a dejarlas en libertad. Nos acercamos a un riachuelo y sobre sus aguas los rayos de sol se dividen en mil colores. Y aprendemos a reconocer las especies que viven en el rÃo y las que viven cerca, como las libélulas. MarÃa también nos enseña a ver lo invisible, a no dejar escapar ningún tesoro escondido de la naturaleza.
El despertar de los sentidos
Llegamos a la costa cruzando las landas y sus primos hermanos los bosques bajos de brezo. «Qué bien huele. Recuerda al coco». Ya tenemos hambre y es la hora del picnic. Todos nos colocamos frente al mar para saborear un bocadillo y aprovechar ese alto para hablar de los descubrimientos de la mañana.
Gracias a Maria nos sentimos capaces de mirar y admirar lo que nos rodea y a prestar atención a los movimientos de la naturaleza que nos rodea. « ¿Qué es ese ruido» «Son las flores de los juncos, que estallan y siembran sus semillas. Es el canto de las landas».
Después, ponemos a prueba nuestro talento como pintores. Con una hoja y un lápiz nos disponemos a plasmar el paisaje que nos rodea. La costa de granito roja vuelve a aparecer bajo un nuevo dÃa. No hay duda de que MarÃa nos ha contagiado su pasión, ha cambiado nuestra mirada. Es uno de los secretos «peor» guardados de este paseo.
Información complementaria
En julio y agosto la salida es la Rotonde, playa de Trestraou.
En temporada baja, la cita es en la Casa del Litoral de Ploumanac'h
Es necesario llevar la comida del picnic (bocadillo y bebida)




