• La costa de las Leyendas

La costa de las Leyendas


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La Costa de las Leyendas también se conoce como tierra de los abers*, que serían los fiordos o las rías al estilo bretón. Los abers dan lugar a un bonito espectáculo natural, animado por el flujo y el reflujo de las mareas.

La costa norte de Finisterre posee tres «fierdos» o abers. El más pequeño de los tres, Aber-Ildut, marca el paso del océano Atlántico hasta la Mancha. El Aber Benoît, con ocho kilómetros de longitud, abarca seis poblaciones antes de zambullirse en la Mancha al sur del Aber Wrac’h). La ría (sinónimo de aber) está rodeada de un encantador paisaje marítimo y verde surcado por senderos del GR34. En la desembocadura del Aber Benoït, el mar interpreta el azul del cielo como se le antoja y devuelve matices de aguamarina o turquesa.

El Aber-Benoît y el Aber-Wrac'h están separados por la bonita península de Sainte-Marguerite, cuyo macizo de dunas está rodeado de bonitos arenales dorados. Entre ambos abers, en Lannilis, se halla el Puente del Diablo realizado con bloques de granito y datado en la Edad de Hierro. A la entrada del Aber Wrac’h, el faro de la isla Vierge domina el paisaje desde sus 82,5 m de altura. Este faro es el más alto de Europa, su radio de visión abarca 52 km y es uno de los escasos faros que pueden visitarse en Bretaña.

Sobre el puerto de Landéla se ha restaurado el puesto de vigilancia marítima que disfruta de espléndidas vistas a la bahía y a la isla de Stagadon. Esta costa insólita depara muchas sorpresas: tras haber admirado la bonita bahía de Anges y sus múltiples islotes, prepárese para viajar al interior. El País de los Abers, a la vez marítimo y rural, posee unas tierras de interior encantadoras donde el viajero quedará boquiaberto ante capillas perdidas, cruces que miran al cielo y molinos de agua.

La capital de los recogedores de algas, aquí llamados géomoniers, ha dedicado a las algas y a su explotación un interesante museo. Al dejar atrás el País de los Abers, surge la tentación de detenerse en la localidad costera de Brignogan-Plages. No importa el tiempo, ni si hace sol o si hay temporal, el paisaje siempre es alucinante debido al relieve accidentado y a las numerosas concreciones graníticas. La encantadora capilla de Saint-Paul se yergue aquí, en medio de un campo de guijarros gigantes que parecen haber sido depositados por un gigante celta.

La costa de las Leyendas
La costa de las Leyendas - Henry Marcou
BOBROVITCH A.

BOBROVITCH A. -

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Brignogan

Brignogan - SCHULTE-KELLINGHAUS M.

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CRTB

CRTB -

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Plougonvelin

Plougonvelin - BOELLE Y.

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