Las dos islas más extensas del Golfo de Morbihan velan por unos treinta o cuarenta islotes, la mayoría de ellos privados. No se puede pasear de una aldehuela a otra ni recorrer los senderos costeros sin caer rendido a los encantos insulares de esta parte meridional de Bretaña.
La Isla de los Monjes (l’île aux Moines)
Su apodo, la perla del golfo, casa perfectamente con el hechizo de esta elegante isla que bordea el «mar menor». El perfume luminoso de las mimosas se mezcla con las impresionantes camelias y con los aromas boscosos de los pinos. La isla goza de un clima especialmente suave, lo que le permite mostrarse como una evocación de esencias mediterráneas: hasta tres variedades de olivos se han adaptado a la perfección. En Izenah (nombre bretón de la isla), los nombres también invitan a soñar: bosque del Amor, bosque de los Suspiros, bosque de los Lamentos…
Se llega a la Isla de los Monjes depués de sólo cinco minutos de travesía desde Port-Blanc. En un único día pueden recorrerse a pie los 6 km que separan la Punta de Trech’h, al Norte, hasta la punta de Nioul, y los apenas 3 km de anchura.
La isla de Arz
La isla de Arz se diferencia de su vecina por su aspecto más rústico. Al igual que en la Isla de los Monjes, circulan poquísimos coches circulan y el medio principal de transporte es la bicicleta o caminar. Esta isla bien merece una caminata para conocerla a fondo (o tomar el taxi de la isla) desde la cala, antesala del bonito pueblo blanco y sus casas acurrucadas. Aquí nacen muchos paseos que avanzan tranquilamente por la naturaleza y que conducen hasta conjuntos de casas y caseríos aislados. La isla ocupa 15 km2, lo que la convierte en un escenario ideal para excursiones, incluso con niños. El camino del litoral depara al caminante magníficas panorámicas al golfo, playas de conchas y bosques. La isla de Arz también es el paraíso de la vela, el surf y del aire y muestra de ello es que la escuela de los Glénan dispone aquí de un centro.

L'île aux Moines - JC Pinheira