Es difícil de hablar de una sin citar a la otra. Son hermanas tranquilas, Houat y Hoëdic (el «pato» y el «patito» en bretón) se hallan a unos cables de Belle-île. Houat vive principalmente de la pesca y el turismo y su población pasa de 340 habitantes a unos 3.000 visitantes al día en verano. Hoëdic, es una pequeña tierra rocosa aún más alejada de las costas, con menos de 150 habitantes. Paisajes de dunas y landas, salpicadas de lirios marítimos caracterizan a estas dos islas con una flora muy rica y numerosas especies raras.
Houat
Frente al Golfo de Morbihan, Houat está separada de Hoëdic por el Paso de las Hermanas, un peligroso y poco profundo paso de mar. El puerto de Saint-Gildas alberga unas treinta embarcaciones de vivos colores. Aquí se pesca el bogavante, el centollo y otros pescados y mariscos. 5 km de longitud por uno de amplitud dejan poco espacio a otras actividades que no sean la pesca o el turismo. A pesar de ello, la isla alberga un centro de producción de fitoplancton y un laboratorio de investigación. La flora en la isla es muy variada y su posición la convierte en un lugar privilegiado de observación de aves. Playas de arena fina y aguas azules transparentes, casas encaladas… Houat es un diamante en bruto.
Hoëdic
En esta roca de 2,5 km de largo por uno de ancho, el mar siempre está presente. Al puerto de Argol llega de vez en cuando un catamarán cargado de turistas. Tras sólo una hora de travesía y una escala en Houat, la sensación de calma es tangible. Durante el paseo por el sendero de la costa se suceden las calitas de aguas turquesa. La iglesia de Notre Dame La Blanche luce espectacular bajo el sol. Hoëdic es más llana y más pequeña que Houat y da la impresión de ser un paréntesis revitalizante apartado del mundo. La curry es una florecilla amarilla que crece sin cesar e invade con su especial perfume esta joyita de aires sureños situada a doce millas de la costa.

Houat - Ediker