Entre Mûr de Bretagne y Saint-Aignan, esta espléndida pincelada azul en el corazón del Argoat, anuncia tranquilamente el paso de las Costas de Armor a Morbihan. Es difícil imaginar cuando se contempla la superficie tranquila y brillante del lago de Guerlédan, que no fue la naturaleza quien creó esta perfecta conjunción entre el agua y el paisaje. El lago es resultado de toda una actuación artificial cuya construcción se remonta a la década de 1920. Entró en funcionamiento en 1933, allí donde el Bravet y el Canal de Nantes en Brest se confunden, la presa cubrió 13 km de valle y se tragó varias casas y su entorno (y no el equivalente a la población de Ys, como se suele contar).
Un lugar para actividades náuticas y para el excursionismo
Con una superficie de 400 ha y 45 m de profundidad, este lago es el mayor de Bretaña. Por ello ofrece todas las ventajas: actividades náuticas, base deportiva y playas acondicionadas, como la de la bahía de Sordan. Las orillas reciben la sombra del bosque de Quénécan con sus robles y hayas, bajo los que es un gusto pasearse a la búsqueda de enclaves naturales como el Salto de la Cabritilla (Saut du Chevreuil) o las gargantas de Stand Er Ihruen. No hay que olvidar que para saborear completamente los encantos de esta Bretaña interior y secreta hay que visitar las turberas de Corong y de Goarem-Tronioly, protegidas por su fragilidad y la calidad de la fauna y la flora.
Orillas cargadas de historia
Varios tipos de landas, caos graníticos y montañas rocosas están ampliamente presentes en este paisaje de colinas, surcado por riachuelos que buscan el Canal de Nantes en Brest. La cumbre de las landas de Liscuis ofrece una vista panorámica en esta mítica vía de agua construida a principios del siglo XIX. Testimonios de una época muy anterior saludan al visitante en forma de conjunto megalítico de hace 6.000 años.
Otra cita con la historia no aguarda lejos. A lo largo del Blavet, podrás descubrir la magnífica abadía cisterciense del siglo XII: la abadía del Buen Reposo. Los amantes del arte no deberían perderse la Bienal de Arte Contemporáneo de la abadía: «Murmures». Nacida en 2003, la bienal quiere convertirse en el lugar de intercambio entre el arte contemporáneo y el patrimonio, los artistas y la población local.

Guerlédan - G. Larbi