El Canal de Nantes en Brest
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Éste es un camino de agua bordeado de árboles centenarios e impasibles que se miran en la superficie tranquila de los ríos, que termina en el mar de Irose. A lo largo de este viaje, el agua encuentra ciudades antiguas que conservan intactas numerosas huellas de su pasado. Este jardín del Edén verde sin coches exhala múltiples perfumes con dominio alterno de las flores o el bosque, según la estación. Hoy, así como en el periodo de su apogeo, el mítico Canal de Nantes en Brest sigue su curso a lo largo de 360 km protegido por su envoltorio natural. Los amantes de la naturaleza y la autenticidad, seducidos por la riqueza de su historia y por sus encantadores paisajes, empiezan a redescubrirlo tras décadas de olvido. La naturaleza, enaltecida por los juegos del agua, se divierte describiendo curvas y recovecos accidentados. Allí donde la mano del hombre ha intervenido para que circulen los barcos cargados de mercancías, las curvas se convierten en vías sabiamente rectilíneas. Tanto si se escoge la navegación como si se decide ir caminando, se disfruta del placer de ver cómo se dibujan las fronteras naturales al pasar de una comarca a otra, de una tierra a otra. El Canal de Nantes en Brest puede recorrerse a pie, en barca o en bici. Algunos incluso combinan los tres, pero eso requiere un poco de organización. Se puede recorrer entero caminando o pedaleando y exclamar con satisfacción «he hecho el Canal de Nantes en Brest». ![]() JP Corbel -
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