Circuito de los conjuntos parroquiales
Entre los siglos XV y XVIII, la competencia entre las parroquias de las tierras de Léon, la prosperidad de la industria textil y el gran fervor religioso de Bretaña llevó a edificar numerosos conjuntos parroquiales, que rivalizaron en desmesura y ornamentación. Anónimos o famosos escultores, ebanistas, pintores, orfebres y vidrieros aunaron sus talentos liberaron su imaginación en estas obras. Bajo la influencia de la cultura celta, la presencia del ankou, la muerte, nunca se negó, pero se mostraba como domesticada. Desde lo alto de sus puestos de guardia, insolentes gárgolas y atormentadas quimeras plasmadas en piedra parecen espiar al visitante, listas para saltar desde el fondo de los siglos. El recinto parroquial compuesto por una iglesia, un calvario, un osario, un cementerio y una puerta triunfal está encerrado por un murete de piedra que simboliza el paso del mundo profano al universo sagrado. El recinto, a la vez obra de arte y libro pétreo concebido para la instrucción religiosa de los fieles, no es exclusividad de las tierras de Léon, pero las obras maestras de este género se encuentran concentradas en esta pequeña zona geográfica. Dicha concentración ha permitido crear tres circuitos (50 - 90 km cada uno) para conducirnos a las puertas de estas proezas arquitectónicas. Circuito de Morlaix Web del Comité Departamental de Turismo de Finistère: www.finisteretourisme.com ![]() Lampaul-Guimiliau - M Schulte-Kellinghaus
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