Parque Natural Regional de BrièreA découvrir :
A escasos kilómetros de donde mueren las olas del océano, en Loira Atlántico, se extienden aguas más tranquilas, lejos de la animación de las playas. El País Negro, así llamado por sus turberas - aunque sea sobre todo verde por su abundante vegetación -, es el apodo de la tranquila Brière, la segunda zona de marismas de Francia. Este laberinto de canales y cañizales es una tierra baja que ocupa unas 40.000 ha. Es un Parque Regional Natural desde 1970 con un estatuto jurídico insólito puesto que el testamento del Duque de Bretaña lo reconoce en 1461 como una propiedad indivisa de los 21 municipios circundantes. Las marismas ocupan casi la mitad de la superficie del parque y, en la actualidad, están muy controladas para proteger este patrimonio natural tan frágil y tan extraordinario en cuanto a fauna y flora. Los humedales, regularmente inundados por aguas dulces, salobres o saladas, tienen un papel importantísimo en la biodiversidad pues forman entornos extremadamente variados, muy aptos para la reproducción y el desarrollo de especies vegetales y animales endémicos. Dado que el Parque de Brière se halla bajo una ruta migratoria, da cobijo a numerosas aves como el zarapito trinador, el pinzón, la garza imperial, el carbonero y hasta cigüeñas. También se encuentran animales carnívoros como la nutria, el visón o el armiño, así como numerosos roedores y batracios. La flora se caracteriza por la presencia de plantas acuáticas como los nenúfares y las sosas. Para desplazarse entre los islotes de las salinas lo mejor es hacerlo en las barcas de fondo plano guiadas con pértiga, aquí llamadas chaland. Fedrun, Mazun y Camerun son algunas de las islas típicas de Brière que aunque están rodeadas de canales están unidas a tierra firme. La vivienda tradicional de Brière son las chozas típicas, de las que aún se conservan unas 3.000 en el parque, la mayoría de ellas agrupadas en aldeas. Antaño, los habitantes explotaban las marismas, extraían la tuba y recogían las cañas, lo que contribuyó a modelar el paisaje. En cambio, hoy los cañaverales progresan en detrimento de los lagos y los prados y obligan a hallar nuevas soluciones agrícolas orientadas hacia el desarrollo sostenible. ![]() F Le Divenah -
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