Auténtica bandeja de marisco fresco bretón
¿Hay algo más sencillo y natural que una generosa bandeja de marisco fresco acompañada de una buena mayonesa y de pan con mantequilla? Para estar a la altura de su fama, este gran clásico debe respetar unas reglas imprescindibles: frescura, variedad de productos y cocción óptima, sin olvidar el placer de la vista: una bonita presentación.
Esta emblemática especialidad de Bretaña, normalmente presentada sobre un lecho de alga goémon está llena de energía. Pelar un langostino o extraer la carne saborea de una pinza de cangrejo es sentirse realmente de vacaciones y compartir un momento desenfadado con los amigos o la familia.
El marisco, así como los productos de la tierra, son de temporada. Su frescura es la condición sine qua non para una buena comida, la variedad del marisco y los crustáceos dependerá de la pesca. La composición de la bandeja de marisco cambia tanto como el cielo bretón. No obstante, algunos restauradores han decidido respetar una carta magna de la bandeja de marisco fresco bretona para que el consumidor se sienta más tranquilo al encargarla. Los restaurantes que se han comprometido con la carta sólo proponen producto fresco. La única excepción permitida son los langostinos que podrían servirse congelados en periodos de poca producción, siempre que se informe a los clientes. Además, la bandeja deberá presentar como mínimo 3 productos pertenecientes a la categoría 1 (langostinos, centollo o centolla, ostras, cangrejos, gambas rojas o grises) y la misma cantidad de la categoría 2 (almejas grandes, almejas, caracoles de mar, caracolillos, cangrejos sastre, mejillones o berberechos).

Jean-Patrick GRATIEN -