Alcance en kayak el faro de la Croix

En el corazón del patrimonio marítimo, entre le Trieux y Bréhat

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¿Le apetece una escapada original y náutica? En pequeño grupo, los kayaks de mar cortan el agua del estuario del Trieux, frente al archipiélago de Bréhat. Es una de las más curiosas y bellas maneras de desembarcar en el faro de la Croix; con Cordouan, es el único faro marítimo visitable. La marea, y también Florian, están de nuestro lado para que podamos realizar esa excursión privilegiada.

¡Embarque inmediato!

El polo náutico de Loguivy se aloja en el recodo del sendero costero. Es en ese rincón resguardado donde se encuentran Florian y sus kayaks de colores. Nos ayuda a elegir la pala correcta, la que nos llega hasta el extremo del brazo extendido, y saca las embarcaciones. Con el faldón Cotten levantado y los chalecos ajustados, representamos un desfile de moda cargado de humor de camino a la arena. Nuestro amable monitor nos da algunos consejos para que nos sintamos cómodos y podamos remar sin problemas. Con los reposapiés ajustados y los bíceps impacientes, lanzamos nuestras proas a ese formidable terreno de juego que se extiende por el archipiélago de Bréhat.

Una extensión de agua que genera curiosidad

¡Rumbo a la Vieille de Loguivy! No hay nada ofensivo en ello; sólo se trata de una respetable baliza con sombrero negro y amarillo. El sol hace brillar los reflejos azules y verdes del mar. Esa paleta de colores viene puntuada por pequeñas rocas. Bajo el agua transparente, la arena y las laminarias pasan bajo los cascos. Sólo el viento y el ritmo de las palas llenan el silencio. Algunas minicalas apuntan a veces a una laguna. Desde el agua, el espectáculo es aún más grandioso. A la vuelta de un apilamiento granítico, los kayaks se detienen y se juntan como una balsa para saludar a algunos cormoranes que se secan el plumaje. Nuestra suave llegada nos permite deslizarnos hasta maravillosos tesoros.

Al abordaje del faro

El ojo del guía es fundamental para alcanzar el faro en medio de los islotes, que nos recibe entre la pequeña marea. Para el atraque, los primeros en llegar ayudan generosamente a los siguientes. La solidaridad es natural y espontánea. Al pie de los 13 metros de la torre, la vista sobre el estuario y el archipiélago es excepcional. El surco de Talbert dibuja una línea clara en el horizonte. Sobre las rocas, los líquenes y las algas dan fe de la importancia de las mareas en este entorno eternamente cambiante.

Viaje al interior de un centinela del mar

Florian, guardián de la llave, abre la puerta de ese “infierno”, pues es así como se llama a los faros construidos en el mar. ¡Curiosa denominación para este confeti paradisiaco! Privilegio único, subimos a bordo de este navío de la marina. La minifortaleza de piedra, construida en 1867 y restaurada en 1949, recoge en sus dos plantas los secretos de los faros y de las balizas. Es la ocasión perfecta para descubrir que las cumbres rojas, verdes o amarillas de las luces no están ahí para decorar. La pausa es tan instructiva como gastronómica: un zumo de manzana y caramelos nos devuelven las fuerzas.

Deporte y descubrimientos a ras del agua

¡Vuelta a los kayaks! Palas en mano, volvemos a subir a las embarcaciones. Cuando cruzamos el canal, el mar chapotea y acaricia los cascos. Los estabilizadores aseguran el equilibrio. Nuevamente cerca de las rocas, las olas se tranquilizan. Seguimos navegando a ras de los guijarros. Nos acompañan unos patos y cormoranes. Unos pájaros jóvenes, con las plumas revueltas, levantan el pico. La corriente nos ayuda en nuestro regreso. Atravesamos algunos criaderos de ostras y cajones. ¿Alguna idea para la cena?

El placer está en darle a las palas

Al remontar el estuario, el panorama cambia. Las riberas se alzan y los árboles alternan con los guijarros. La playa de la base náutica se distingue con nitidez. Tras unas paladas más, la pequeña flotilla llega a buen puerto. Con el gusto a sal en los labios, se siente un cansancio sano invadiendo los brazos y la parte baja de la espalda. Recordando el trayecto efectuado, la sensación resulta de lo más agradable. Con los músculos ya relajados, los ojos seguirán acordándose durante mucho tiempo de esa agradable expedición.

Texto: Annick André

Informaciones complementarias:

Duración de la excursión: 3 horas (desde las 14:00 horas hasta las 17:00 horas)
Apto para niños de más de 12 años
Planificación de las salidas 2015:
- 18, 19 y 21 de mayo
- 18 junio
- 16 - 17 - 18 de Julio
- 1 - 3 - 15 - 17 - 18 de agosto
- 15 - 17 - 18 - 29 -30 de septiembre
- 1 - 13 - 14 - 15 - 16 de octubre

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