Excursión nocturna con los korrigans

Aventúrate por las leyendas del caos rocoso de Traouïero

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El camino que avanza entre robles y helechos invita a adentrarse en el valle. A medida que avances con el sol poniente, irás bajando la voz, te irá embargando la emoción y en este fantástico decorado de rocas de formas evocadoras te sentirás sencillamente impresionado. En un recodo de la costa de Granito Roja, enciende tu candil y escucha lo que te cuentan las piedras… y Yann.

Con Yann el narrador y unos misteriosos habitantes

Yann le conteur et Manu le chanteur

Una vez distribuidos los candiles, llegamos al centro del valle de Traouïero. Un riachuelo murmura entre los bloques plantados en las tierras de Ploumanac’h. El primer alto de nuestra excursión nocturna. En este refugio natural de korrigans, sirenas y contrabandistas, Yann invoca a Rozenn, a Juan Sin Miedo, a Marmiton, a Margot, al Molinero del Crac’h… para que se unan a nosotros. Con estos personajes imaginarios nos adentramos en el crepúsculo de las gargantas tapizadas de verde. El perfume del humus y de las hojas caídas impregna el aire. Mientras la luz declina, la vegetación y el misterio se pueden palpar. La atmósfera es mágica e invita a soñar.

Historias que nos iluminan

Au coeur de la grotte des contrebandiers

Tras un paso secreto bajo impresionantes moles de granito esculpidas por el tiempo, un majestuoso castaño nos cubre con sus ramas. Llega el momento de iluminar los candiles. Aquí estamos, vibrando al unísono de las llamas danzarinas y de las historias que nos hablan de amor, de la tierra, de recuerdos, de horizontes lejanos, de solidaridad… Yann nos presenta con humor un korrigan “grande como un dedo”. Damos gracias a Anatole Le Braz y François Marie Luzel por haber recopilado estas leyendas que nos han hecho sonreír y sentir escalofríos. Cual luciérnagas con nuestras luces vibrantes llegamos a la gruta de los contrabandistas. Debo agacharme para legar al fondo. Bajo la sólida bóveda de granito se esconde un tesoro: el estallido de una historia de un diamante traído por un náufrago con turbante. Y no contaré más…

Otra forma de saborear el valle

Nous savourons ensemble un verre de l'amitié

Dibujamos una guirlanda luminosa hasta salir del valle. Parece una procesión que sale a celebrar la naturaleza. La subida se acentúa y agradezco el descanso a medio camino en un claro pedregoso. Un zumo de manzana, sidra de Paimpol y galletas salen inesperadamente de las mochilas. ¡Yec’h Mad! Quizás los pies se han detenido, pero no así las lenguas y volvemos a saborear anécdotas locales. Este vino tomado en grupo nos devuelve las fuerzas para acabar el recorrido. En medio de helechos tan altos como nosotros llegamos al punto de salida. El tiempo ha pasado volando. La salida ha durado 2 h. Mecidos por las leyendas, los cantos y las explicaciones nos entregamos a Morfeo y a una noche tranquila llena de sueños. Solo espero que un korrigan no venga a hacerme cosquillas en los pies.

Texto: Annick André

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