Felicidad gastronómica en la Bahía de Cancale

¿Apetece un picnic a bordo de un viejo navío?

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Cancale te invita a pasar un día inolvidable con desayuno al aire libre en la punta de Grouvin, seguido de un magnífico paseo en un velero antiguo, el Ausquémé, y así conocer todas las bellezas escondidas de la bahía. Serán tres horas inolvidables de navegación y degustación de productos del mar…

¡A bordo del Ausquémé !

A bord de l'An Durzunel, Cancale

Ponemos rumbo a Port-Mer donde aguarda Jérôme, un viejo lobo de mar de pelo rubio y piel curtida. Hoy, nosotros seremos su tripulación. Embarque inmediato en el Ausquémé y a halar las velas. Nuestro capitán por un día nos explica con paciencia el funcionamiento de las velas. ¡Y ya estamos zarpando! Durante quatro horas la gran vela se elevará hacia el cielo azul gracias a la fuerza de los brazos. El sol se refleja sobre el mar verde esmeralda. Ganamos velocidad. El mar está ligeramente movido y el viento nos golpea el rostro. Las salpicaduras repentinas nos hacen despertar. ¡Cómo revigorizan! Vamos al abordaje de tierras inexploradas.

Sujeta el timón...

a bord du vieux gréement

«¿Preparados para virar?», exclama el marinero. Y todos los tripulantes se arremangan. ¡Izad las velas! ¡Izad! Y todos tiran del cabo para enrollarlo. Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… Es trabajo de músculos. Pero lo hemos conseguido. ¡Formamos una buena tripulación! Y luego, por turnos, todos llevaremos el timón. No es poco el orgullo que produce estar al timón de esta bonita embarcación.

Cancale vista desde el océano

Cancale vue du large

Las bellezas escondidas de la bahía van desplegándose ante nuestros ojos: el peñasco de Cancal donde viven las garcetas, gaviotas, cormoranes, ostreros…; la isla de Rimains; el faro de Herpin que marca la entrada a la bahía del Monte Saint-Michel… Qué fácil es dejarse mecer por el mar y el viento. Después, el capitán ordenará tirar el ancla para hacer un picnic a bordo. El picnic con sabor marino y a especias alegra tu paladar. Todo ello acompañado con un delicioso vino muscadet bien frío. ¡No hay duda: esto es la felicidad !

Texto: Solenne Durox

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