Rumbo a las Siete Islas a bordo de un antiguo velero

Navega en compañía de las aves… ¡ Y de un lobo de mar!

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« ¡ Largad amarras ! ». A bordo del magnífico velero tradicional Saint Guirec respirarás vientos de aventuras. Para no marearte cuentas con la calurosa bienvenida a bordo, donde tendrás que hacer de todo. Denis Le Braz es capaz de hacer que se sientan cómodos a bordo tanto los novatos como los amantes de las olas. ¡Embarca hacia las Siete Islas y sus tesoros!

¡Izad las velas!

A bord, nous participons aux manoeuvres

En cuanto zarpa del puerto, toda la tripulación tendrá que ponerse manos a la obra con los aparejos. Habrá que tensar las drizas para montar la mayor. En este velero antiguo, réplica de un barco langostero de 1920, las velas de color oxidado y caramelo combinan de maravilla con el casco verde. Delphine, la dinámica skipper, nos instruirá con las primeras nociones de náutica… y nos enseñará dónde se esconden los lavabos. Es un auténtico placer estar al mando del timón con la mirada orgullosa anclada en el horizonte. El barco tiene una bonita silueta, con su estrecho estrave.

Un café con vistas interminables

Un café avec vue imprenable sur la mer

Una vez efectuadas las primeras maniobras, la campana de a bordo convoca a toda la tripulación a desayunar café con pastas, en medio de las olas y rodeados de un entorno de ensueño. Ahí podrás conocer a tus compañeros de tripulación por un día. Surcando el mar, el Saint Guirec avanza hacia Bono, Malban, Ruizic, la isla Plate, la isla aux Moines, las Costans y el Cerf. Los lobos de mar nos las presentarán una por una. A babor, unos cormoranes extienden sus alas al sol posados sobre unas rocas.

Tan cerca de pájaros tan raros

A bord de la vedette, nous nous approchons de très près des 7 îles

Casi la mitad de Bono es blanca. ¿Qué hará que un peñasco tenga un color tan inesperado? ¿Un mineral autóctono? ¿El guano de los pájaros? No, en absoluto. La tiñe de blanco la gran densidad de alcatraces: nada menos que 20.000 parejas anidan en los acantilados. A bordo del velero, tendremos el privilegio de poder acercarnos a ellas con el motor al ralentí. Nuestra skipper nos enseñará que sus patas actúan como calentadores, que tienen un airbag en la cabeza, que se sumergen hasta 30 m... También nos hablará del estremecedor bautismo del aire de los jóvenes, su increíble fidelidad… ¡Menudos pájaros! Al sur de la isla viven los frailecillos, bohanig en bretón. Armados de gemelos admiraremos su capa negra y blanca y su deslumbrante pico rojo. Estas aves encantadoras fueron objeto de caza durante mucho tiempo hasta 1912 cuando estaban a punto de desaparecer. Para evitarlo se creó la Liga Protectora de Ornitología (LPO) y se declaró reserva ornitológica las Siete Islas, aún hoy la más importante de Francia. En la actualidad, 120 parejas aprovechan este territorio acompañadas de otras especies únicas, claro. ¿Y cuál es la siguiente sorpresa? ¡A estribor! Cuatro focas grises se tuestan al sol sobre una roca. Dos de ellas deciden sumergirse. Es una auténtica suerte verlas.

Al abordaje de la historia

Escale à l'île aux moines, Denis nous raconte l'histoire des 7 îles

Escala en la isla aux Moines (la isla de los monjes): la acostamos acercándonos a otro antiguo velero, el Ar Jentilez. Como la marea estará baja, algunas peripecias cómicas animarán nuestro desembarco. Tras un almuerzo frente a la costa de Granito Rosa, la vuelta a la isla nos desvelará unas panorámicas increíbles. Y como Denis es un auténtico enamorado de la zona, nos contará cómo cinco islas se transformaron en siete, cómo los monjes galos conquistaron a los habitantes de la costa y por qué el mítico navío La Pérouse reclutó a su tripulación por los alrededores. El viento de la aventura y de la historia continúa empujándonos.La marea impone sus horarios y volvemos a zarpar. Las gavietas acuden a comer de nuestra mano. El viento tensa las velas y nos permite ganar velocidad y sensaciones. Con la piel crujiente por la sal y la cabeza llena de imágenes, pasaremos la esclusa del puerto con lentitud. Encantados y sorprendidos, no nos queda más que aplaudir esta entrada en el muelle. Es un inolvidable viaje por el mar sobre un magnífico ejemplo del patrimonio naval.

Texto: Annick André

Informaciones complementarias

Excursion de un dia saliendo de Perros Guirec, prever comida y ropa de abrigo

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