Ven y alójate en un lugar lleno de Historia... ¡y de historias! 5 alojamientos patrimoniales con todo el confort actual

Ven y alójate en un lugar lleno de Historia... ¡y de historias!

¿Te gusta la Historia y las historias, ver aflorar la pátina de los años sobre un muro de piedra, disfrutar de un arte de vivir casi ya desaparecido? Entonces, ¿a qué esperas para descubrir estas mansiones de ensueño? Todas tienen en común materiales nobles, sitios encantadores y, sobre todo, ¡unos propietarios apasionados y apasionantes!

En una malouinière del siglo XVII
Le Manoir de la Baronnie

En la Baronnie se respira un aroma a aventura, el espíritu conquistador de los corsarios y todo un arte de vivir. Con su larga fachada blanca enmarcada por dos alas ligeramente avanzadas que se abren a un encantador jardín francés, esta hermosa casa es testigo de un periodo fastuoso en que los ricos armadores y comerciantes de Saint-Malo abandonaron la ciudad intramuros para disfrutar de la dulzura de la vida campestre. Con sus maderas, tapices, suelos de roble y su magnífica escalera con forma de cabeza de león, tiene el alma y el encanto algo anticuado de una antigua casa familiar.

Abierto todo el año

Manoir de la Baronnie


Las mejores vistas frente al mar

Le sémaphore de Lervily

Probablemente construido a mediados del siglo XIX, Le sémaphore de Lervily es un auténtico superviviente. Casi derruido tras la Segunda Guerra Mundial, sus robustas paredes han recuperado hoy su tradicional enlucido a la cal. Tras una de las múltiples ventanas que ofrecen una vista de 360 grados sobre el mar, podrás imaginar la vida de los antiguos habitantes de este trozo de páramo salvaje: vigilantes, fareros y hasta aduaneros. Pero, tranquilo, con ellos solo compartirás la omnipresencia del mar, de las olas y del viento. En el interior, los suelos de roble claro, las amplias habitaciones inundadas de luz, la cocina-taller y una bañera antigua ofrecen un refugio cálido y acogedor.

Abierto todo el año

Sémaphore de Lervily


Una mansión inglesa

Le manoir de Kerlédan

Construido a finales del siglo XV por un noble bretón, transformado en una granja en los siglos XIX y XX, este gran edificio rectangular con una armoniosa fachada de pizarra y arenisca se ha convertido en una acogedora mansión inglesa. Peter y Penny te contarán cómo, con amor y constancia, lograron reconstruir el edificio aportándole un toque so british! Las vigas a la vista, las paredes encaladas y la piedra evocan la antigüedad del lugar. En el jardín, los magníficos parterres, los senderos bordeados de bojs cuidadosamente recortados y las pintorescas esculturas de animales invitan a disfrutar de un paseo meditativo.

Abierto de principios de marzo a finales de octubre

Manoir de Kerlédan


Vistas a la mansión

Maison du fermier de Goaz Froment

En Goaz Froment, podrás alojarte en medio de una finca de 5 hectáreas rodeada de árboles. Blanche y Olaf han convertido la antigua granja en un lugar cálido y acogedor con una vista privilegiada de la mansión. Al llegar por el sendero campestre tendrás, entre las ramas, la estampa más romántica de su fachada alta y sobria de granito. Dicen que el marqués de la Fayette se alojó en esta mansión. Jean-Baptiste Juste, un antiguo militar de la Guardia Nacional francesa que sirvió bajo sus órdenes adquirió la propiedad en el siglo XVIII.

Alquiler de la casa rural desde 3 días durante el año. Alquiler semanal únicamente durante las vacaciones de primavera y verano.

Manoir de Goaz Froment

 


Cerca de las antiguas herrerías

Chez Manu y L’Orangerie

En el gran bosque de Quénécan, a pocos kilómetros del lago de Guerlédan, se encuentra uno de los centros metalúrgicos más antiguos y mejor conservados de Bretaña, activo hasta finales del siglo XIX. Si quieres imaginar y sentir la energía, la fuerza y la notable organización de este lugar ¡nada como alojarte en el corazón de esta ciudad obrera!

Chez Manu

En esta casita, con una sola habitación en cada planta, se respira autenticidad. Hoy ofrece a sus huéspedes todo el confort actual, pero sus paredes encaladas de blanco y sus robustas vigas nos transportan a la vida del siglo XIX.

Chez Manu

 

L’Orangerie

Situado en la parte superior de los jardines aterrazados, este edificio que otrora sirvió para preservar los naranjos del crudo invierno, ofrece una panorámica excepcional de la aldea de Forges-des-Salles, una de las herrerías más antiguas de Bretaña. ¡Un paraíso insólito y encantador ideal para compartir en pareja!

L’Orangerie

También te gustará

Web Oficial de Turismo de Bretaña
Nuestras sugerencias