Para saciarse de sabores y nostalgia, diríjase a La belle Lurette, en el pueblo de Groix, en la Place de l'Eglise, ¡una dirección que se ha convertido en cita obligada para comer!
En La Belle Lurette, el espíritu del lugar parece suspender el tiempo: la fachada de mosaico conservada, el suelo de terrazo, los muebles antiguos y los lienzos de otra época componen una decoración habitada por los recuerdos. Aquí, Émilie Pelletier cocina mucho más que platos: revive una cierta idea del confort. Tras cuatro años trabajando en Bao, en Groix, en el Grand Huit de París y luego en el Beaujolais, se instaló en Groix hace poco más de un año. Desde entonces, recibe a los clientes con sencillez, franqueza y generosidad, ofreciendo una cocina a precios razonables. En la pizarra, los clásicos son reconfortantes: conejo a la crema, hinojo y patatas fundidas, salchichas, bacon y judías blancas, sin olvidar la croque-monsieur heredada de su madre. Y para terminar, un aireado fontainebleau con un coulis de fruta de la pasión añade un toque de ligereza. Cuando hace buen tiempo, la pequeña terraza se llena rápidamente. Es mejor reservar con antelación para asegurarse un sitio en esta mesa tan sincera como gastronómica.
