© Pierre Torset
El desafío de la mejor crepe Si tienes ganas de probar una crepe 100% bretona, ponte manos a la masa
¡Experiencia bretona!

El desafío de la mejor crepe

En Saint-Quay-Portrieux, Géraldine te propone una sencilla lección ante el tradicional billing (la plancha de crepes) para que aprendas a mover la muñeca y a despertar al “maestro crepero” que llevas dentro.

Acércate a la crepería du Port donde Géraldine, alias Madame Billing, te espera con toda su alegría. ¿Qué es el billing? Es una plancha circular de hierro en la que se extiende, con la ayuda del rozell (una especie de palo de madera), la masa de crepe para cocerla. La plancha es fija y por lo tanto, solo queda aprender a tener un buen golpe de muñeca para verter la cantidad ideal de pasta y en el momento correcto. Eso es lo que Géraldine quiere enseñarnos.

¡Es tu turno!

Y como todo esfuerzo merece una reompensa, disfruta de un aperitivo a base de kir bretón para abrir el apetito. Tras esta degustación hay que decidirse por las crepes: ¿las quieres de mar o de montaña? Julie, una turista joven, se decide por la tierra y encarga una crepe de trigo negro salada (conocidas como galettes) con salchicha. Richard, un amante de la buena mesa según nos ha comentado, se decanta por una galette Iroise con guarnición de vieiras. Y al probarla solo tiene una palabra: “De-li-cio-sa”. En el plato, nuestra crepera se deleita con la fusión entre la galette de trigo negro y la crepe de trigo blanco. ¡Qué talento! ¡La galette parece un encaje, una puntilla! ¿Cuál es el secreto de Monique? “Todo el secreto está en la fermentación de la masa”. Y ahora, a por el postre. Pero con un reto: ¿Quién será capaz de elaborar la crepe bretona más bonita? Julie vierte la masa en el billing. Un golpe de rozell y ya está. “¿Es normal que haya agujeros por todas partes”. La risa nos invade. Nuevo intento. Mantequilla, azúcar y Julie aparece como una nueva estilista de crepes: “Una crepe-sombrero”.

 

La crepe canguro de Richard

“¡Ya la tengo! Estoy emocionado. Os presento la crepe canguro con su bolsillo…” dice Richard divertido. Ahora me toca a mí. Creía que la masa era más líquida. Uf, tengo el record de grosor. Voy a tener que cocerla por los dos lados. No es tan sencillo hacer una crepe de puntilla. “Todo el mundo cree que me divierto”, afirma nuestra anfitriona. Nos ponemos a saborear ahora el fruto de nuestro trabajo y llega la hora del veredicto. Richard recibe el primer premio a “La realización emérita de una crepe 100% bretona”. Comentario del campeón: “Con este diploma, voy a abrir una crepería”.

Precio desde

21 €

por persona

Esta experiencia incluye lo siguiente

  • Conocer los interiores de una crepería
  • Una lección de juego de muñeca con Geraldine, en el tradicional billing
  • Degustación de un menú crepe
  • Un diploma para el mejor aprendiz de crepero

Idioma hablado: Inglés

Web Oficial de Turismo de Bretaña