© Yannick Derennes
Juega a ser Robinson Crusoe en la isla MilliauEn la costa de Granito Rosa, la isla es tuya por una noche
Expérience bretonne

Juega a ser Robinson Crusoe en la isla Milliau

¿Quieres disfrutar de la aventura en plena naturaleza? En el corazón de la costa de Granito Rosa, en marea baja, podrás llegar a la isla Milliau a pie. Cuando sube el mar, los caminantes desaparecen y te quedas solo en el mundo… Instalado en una antigua granja del siglo XVI, podrás visitar la isla, nadar o disfrutar del dolce far niente: ¡tienes ante ti 23 hectáreas de absoluta libertad! ¡Un viaje atemporal a solo 10 minutos a pie de tierra firme!

Rumbo a la playa

En este precioso día otoñal, Aurélia, Franck y sus amigos se suben a las rocas en medio de una playa. Buscan su refugio… ¿La brisa marina les ha hecho acaso perder el norte? En absoluto: su destino es Milliau, una pequeña isla deshabitada donde se alojarán en una encantadora granja renovada. Por la mañana, los ocho adultos y nueve niños acudieron al puerto de Trébeurden, en la costa de Granito Rosa, con botas de senderismo, mochilas y todo lo necesario para esta idea fuera de lo común.

Un bosquecito sobre las rocas rosadas

Milliau es una isla algo difícil de acceder: ¡pero la recompensa merece la pena! Primero hay que cruzar unas cuantas rocas anaranjadas esculpidas por el viento. ¡La aventura comienza! Un pequeño esfuerzo más y descansamos justo al pie de la isla. En el grupo empezamos a sentir las cosquillas del ambiente veraniego. Los niños miran divertidos pequeños cangrejos corriendo por los charcos. En la playa, unas quince personas con cubos y botas disfrutan pescando almejas en familia. Sobre nosotros, los árboles parecen haber brotado mágicamente de las rocas rosadas. ¡Adelante, vamos!

El paraíso de los niños

Después de los árboles, el camino serpentea entre helechos tostados por el sol. ¡Bieeen! ¡También hay moras! Desde lo alto, la mirada se adentra en la granja y en el mar. Los niños corren alborozados a descubrir las tres casas: Bihit, Toëno y Castel. La elección es cuestión de segundos: ¡dormirán juntos en la gran habitación compartida! Aquí no hay televisión ni ordenador. Pero ni siquiera se dan cuenta. Uno de ellos ya ha descubierto un pasadizo cubierto detrás de la casa. Los jóvenes Robinsones intentan desentrañar su misterio mientras sus padres preparan el picnic en la cocina con muebles rústicos del Trégor.

6 000 años de historia

Mientras almorzamos, los últimos caminantes se van antes de que el mar suba por completo y cubra el paso. Pronto estaremos solos… Guirec, el guardián de la isla de Milliau, acaba de llegar en barco. Se asegura de que todos estemos cómodos, acepta tomar café con nosotros y abre el pequeño museo donde descubrimos que la isla estuvo habitada durante 6 000 años. Desde el monje irlandés Millau, que dio el nombre a la isla, hasta la actriz que recibía en ella a su amante, Aristide Briand, Guirec conoce todos los secretos de «su» isla, que mima con atención todos los días.

Atasco en alta mar

Por la tarde, caminamos hacia la punta norte, recubierta de brezos y juncos. Por un lado, la isla de Batz destaca claramente en el horizonte. Por el otro, las playas de otras pequeñas islas brillan al sol. El mar torna sus aguas turquesas a azul marino. Grandes cormoranes negros descansan sobre una roca que emerge de las olas. De repente, los cuatro barcos que estaban pescando allí se dirigen al puerto de Trébeurden, de donde salen plácidamente tres veleros. «Acaban de abrir el puerto», explica Guirec sonriendo, «es el «atasco» del día».

Juegos de mesa para animar la velada

Sobre las 15:00 Guirec se marcha en su barco. ¡La isla es toda nuestra! El bosquecito, los acantilados, la preciosa cala para bañarnos… ¡todo para nosotros! Se ven saltando algunos conejos y los niños juegan entre las rocas. Tal vez se acuesten más tarde esta noche… Cenaremos en el patio. Y Franck quiere amenizar la velada con juegos de mesa. ¿Y qué más? Pues nada ya… Contemplar la puesta de sol y la insondable belleza de las rocas de granito rosa.
 

Aquí la isla y el tiempo son nuestros: solo hay que respirar, sentir, dejarse fluir…

desde

22€

por persona

Esta experiencia incluye

  • Una noche en una casa rural en la isla de Milliau, frente a Trébeurden
  • Un interesante encuentro con el guardián de la isla

Más información

  • Las casas rurales de la isla Milliau se alquilan de abril a octubre. Están equipadas con estufas (los usuarios pueden comprar pellets para calentar).
  • Encuentra más información sobre el alojamiento en la isla de Milliau y el calendario de reservas en el sitio web.
  • Para más información, contacta con la Oficina de Turismo de Bretaña Costa de Granito Rosa / Sitio de Trébeurden.
  • Se recomienda reservar
Web Oficial de Turismo de Bretaña
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