© Pierre Torset
Piérdete en la isla Tristan con Gilles Entre naturaleza, mar y leyendas a poca distancia de Douarnenez
¡Experiencia bretona!

Piérdete en la isla Tristan con Gilles

A poca distancia de Douarnenez, la isla Tristan se parece a un pequeño paraíso secreto, un pedacito de tierra que emerge de las aguas del puerto. Cercana y lejana a la vez, serena e intrigante, la isla te espera con numerosas sorpresas. Para descubrirlas, tienes que ir a ver a Gilles, guarda municipal. Sólo él tiene las llaves de este remanso encantador, propiedad del Conservatorio del litoral.

Una pequeña travesía para momentos importantes

Para llegar a la isla Tristan, quedamos en el puerto de Tréboul. Un barco eléctrico te lleva del continente a la isla. Gilles nos espera en el muelle, a la entrada de la antigua sardinera que acoge hoy en día la sala de exposiciones del conservatorio del litoral y de los agentes del parque natural marino de Iroise. Aquí, la amplia fachada entre mar y naturaleza albergaba una de las 34 conserveras que llenaban el litoral. La vecina casa de maestros era ocupada por un técnico. ¡Un lugar de trabajo un tanto sorprendente!

¡Una insularidad bien conservada!

La actividad sardinera ha dado paso a paseos más contemplativos. Gilles, que vive aquí desde hace 30 años, nos muestra el camino…y nos pide que respetemos la naturaleza. Los paseos a lo largo de los muros de piedra, cipreses y olmos, atraviesan un mosaico de lugares y de ambientes, insospechables desde el continente. En esta base de granito, de unas 7 ha, han plantado una huerta. 2 bueyes disfrutan de la sombra de los manzanos, perales y membrillos. Por encima de las aguas, las landas de aliagas y de brezos se exponen a las salpicaduras del mar. Han tenido que agujerear su vegetación para llegar a un bunker construido por los militares alemanes. Ahora tranquilos, estas aberturas proponen unos soberbios panoramas sobre la bahía de Douarnenez o sobre el Menez-Hom.

Unas bellezas que han sobrevivido al mar y los siglos

¡Todavía más sorprendente, este jardín exótico! Sobre unos pocos metros cuadrados, estas plantas traídas de lejanos lugares han encontrado su edén, bien protegidas por unos altos muros por los que pasean los lagartos. Creada en 1911, esta joya botánica se extiende entre bambúes, camelias, magnolias, mirto de Chile, fucsias de Nueva-Zelanda… La historia nos hace un guiño con este fuerte del siglo XIX., modificado para acoger al farero, su mujer y sus 6 hijas. ¡Como las princesas, disponían de una terraza y de fosos con un puente levadizo! Rodeando un muro o un árbol majestuoso, Gilles sigue contando picantes anécdotas.

¡Tesoros muy vivos!

Sin embargo, hay un secreto que sigue perfectamente conservado: el Señor de la Fontenelle habría escondido un tesoro. Este sanguinario jefe de guerra utilizó la isla hacia el año 1595 para instalar ahí a sus hombres y fomentar sus saqueos por el litoral. Nadie ha encontrado nunca el botín acumulado. ¡Quizá el auténtico tesoro resida en el placer de descubrir la serenidad y las bellezas de la isla! A pesar de todo, tenemos que abandonar la magia de este lugar; ¡la marea no espera! Cuando nos marchamos, un zarapito nos saluda.

Precio desde

8 €

por persona

Esta experiencia incluye lo siguiente

  • La travesía Ida/Vuelta en barco hacia la isla Tristan
  • Un paseo por la isla, en compañía de Gilles

Información adicional

  • Las excursiones «paseos de la isla Tristan» están sujetas a las mareas.
  • Salida del barco del puerto de Tréboul
  • Número de plazas limitadas
  • Reserva obligatoria

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