La bahía de Morlaix

Una magnífica bahía salpicada de islotes

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Situada entre Léon y Trégor, la bahía de  Morlaix ofrece un extraordinario paisaje salpicado de islas e islotes. La península de Carantec fue destino de artistas en la década de 1900 y es inseparable de la isla Callot, a la que se puede acceder a pie durante la marea baja. Ven a descubrir sus calas de arena fina y déjate seducir por la belleza de la punta de Plougasnou o la de Locquirec.

Unas islas para abordar con calma

La isla de las Damas, isla Verde, el Infierno o el Paraíso... ¡poéticos nombres para las islas de la bahía de  Morlaix! Inmersa en un ambiente de principios de siglo y repleta de flores, la península de Carantec te conquistará de inmediato. Disfruta de un paseo por la isla Callot, reservada a los peatones. Se llega a ella por una calzada de arena y piedras que la marea baja deja al descubierto, pero ¡presta atención a las horas de la marea si quieres volver con los pies secos!

 Un destino de moda

¿Qué tienen en común el novelista Alejandro Dumas (hijo), el mariscal Foch y la diseñadora Nina Ricci? ¡La localidad de Carantec! En la década de 1900, todos venían a esta estación balnearia, una de las más preciadas de la costa con sus hermosas residencias y hoteles de lujo. Hoy en día, es un destino costero familiar. Sus playas al abrigo del viento son perfectas para iniciarse en los deportes acuáticos o el submarinismo.

A poca distancia, Plougasnou también atrajo a la clase intelectual parisina de principios del siglo XX. La arquitectura de sus atractivas villas es testimonio de este periodo. En Locquirec, destaca sobre todo el Grand Hôtel des Bains, soberbia construcción dotada de un frondoso jardín que sirvió de escenario a la película de culto «El hotel de la playa».

 ¡Rumbo a Tahití!

¿Tahití en Bretaña? No se trata de un sueño, es el nombre de la playa que bordea la península de Penn-Al-Lann. Frente a ella, cercana a la costa, la isla Louët se reconoce por su faro. La casita del guarda con su jardín es la única vivienda de la isla. A su lado, el Château du Taureau, que ha sido fortaleza, prisión estatal, propiedadchicde la familia Vilmorin a principios del siglo XX y hasta una escuela de vela, es en la actualidad un museo.

 Entre piedras y mar

El litoral, que puede recorrerse en stand-up paddle o a pie por el sendero de los aduaneros, nos reserva otras sorpresas. Cerca del pueblo pesquero de Locquirec y de sus casetas de playa, el cabo nos conduce a la impresionante playa de la Roche Tombée. La cafetería-librería-tienda de comestibles Caplan & Co es un acogedor refugio en la península, accesible desde las rutas de senderismo, que invita a soñar mirando al mar. Allí se dan cita pescadores a pie, personalidades locales y turistas. En la costa salvaje de Plougasnou, la punta de Primel ofrece una impresionante perspectiva del horizonte marítimo. ¡Cuando conozcas este lugar querrás regresar una y otra vez!   

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