© Martin Viezzer
Landerneau Un pueblo señorial entre agua dulce y salada
Ver el vídeo

Landerneau

En la ensenada de Brest, entre Léon y Cornualles y a medio camino entre río y mar, Landerneau cuenta con un destacado patrimonio arquitectónico cuyo máximo exponente es el famoso puente de Rohan, único puente habitado que queda en Europa al que rodean hermosas viviendas de los siglos XVI al XIX que irán marcando tu trayecto.

Un pueblo señorial entre agua dulce y salada

Un puente habitado de más de 500 años

Nacido en el punto final del recorrido de la marea, el magnífico puente de Rohan hunde sus seis arcos de piedra en agua salada. Construido en el siglo XVI, este monumento cruza el Elorn y reemplaza a otra construcción de madera que databa del siglo XII. Los edificios que se erigen sobre los pilares de granito han alojado a generaciones de prósperos artesanos y mercaderes dedicados a los tejidos. Para admirar sus edificios en voladizo recubiertos de pizarra es preciso tomar un poco de perspectiva, subiendo algunos pasos por la orilla derecha.

Ventanas mirando al Elorn

A orillas del río, los comerciantes afortunados construyeron sus señoriales viviendas que dan fe de la rica actividad portuaria del pueblo, ligada a la exportación de lino y cuero. Las construcciones de los siglos XVII y XVIII se adornan de tragaluces labrados, torretas, entramados de madera y de escudos de armas en forma de luna, que pasó a ser el símbolo del pueblo. El amarillo ocre de la piedra de Logonna baña en tonos cálidos nuestro paseo junto a la casa «de la Sirène», la casa «de la Sénéchaussée» o la casa de los «13 lunes».

Una orilla llena de encanto

Tras el circuito de interpretación del patrimonio a través de callejuelas repletas de historia, nuestro paseo se prolonga por las riberas del Elorn pudiéndo incluso continuarse por el camino de la sirga. A pie o en bicicleta, son paseos que combinan el placer del aire libre con el descubrimiento de lugares históricos. Los pescadores se decantan por la serenidad de una parada para probar suerte con salmones y truchas.

Un pueblo alegre y dinámico

Landerneau conserva de su época de esplendor un claro gusto por los mercados, el comercio y los  intercambios. En el casco antiguo, las numerosas tiendas agradables y originales te invitan a comprar. En este lugar fundó su primera tienda de comestibles en 1949 un tal Monsieur Leclerc. Este dinamismo perdura en el «Fonds Hélène et Edouard Leclerc por la culture», donde se organizan exposiciones de envergadura, como la dedicada a Giacometti en 2015. ¡El arte contemporáneos también se puede disfrutar en la Galerie de Rohan cuyo marco excepcional nos permite descubrir las corrientes artísticas de hoy en día!. ¡Landerneau es un pueblo dinámico como lo demuestran la gran variedad de exposiciones, festivales y resto de manifestaciones artísticas de las que se pueden disfrutar!

¿Lo sabías?

Hacer ruido en Landerneau

La expresión «esto hará ruido en Landerneau» inspira ahora el nombre de un festival. En su origen, se refería al jaleo que se formaba para burlarse de las viudas que volvían a casarse, con demasiada rapidez a los ojos de los vecinos de Landerneau.

Visitas imprescindibles

  • El puente de Rohan, construido en 1510, es un puente habitado con tiendas
  • La iglesia Saint-Thomas del siglo XVII y la iglesia Saint-Houardon de los siglos XVII y XIX
  • Los barrios de Saint-Houardon, en Léon y Saint-Thomas, en Cornualles, con casas de los siglos XVI y XVIII, construidas con piedra de Logonna
  • La casa de la Sénéchaussée del año 1664

Información

Oficina de Turismo de Landerneau Daoulas


Web Oficial de Turismo de Bretaña