Un acogedor bistró con vistas a la bahía del Mont-Saint-Michel, donde la cocina de mercado, la cálida acogida y los muebles de segunda mano invitan a bajar el ritmo.
En el camino hacia las ostrerías, hay un lugar donde el tiempo parece detenerse: el bistró de Joséphine. Nos detenemos aquí, atraídos por la relajante vista sobre la bahía del Mont-Saint-Michel que se abre desde la terraza, como una postal viviente. En el interior, el mobiliario antiguo y la cocina bistronómica reconfortan el corazón y las papilas gustativas. La carta, breve y precisa, promete frescura y sinceridad. En temporada, querrá probar las vieiras rebozadas en aceite de vainilla, acompañadas de crostones y acedera salteados y una mermelada de clementina. De postre, déjese sorprender por la tartaleta de limón y merengue a la pimienta blanca. Una escapada para enamorados o en familia.