Abierto todo el año, este restaurante revisita los grandes clásicos de la cocina francesa con un toque yodado.
Tras dos años al frente de La Passerelle, Sélène Fourcade y Enzo Polini han decidido abrir un restaurante a su imagen: moderno y acogedor. Enzo, que ha trabajado en algunos de los mejores restaurantes de París, le gusta retomar los grandes clásicos de la cocina tradicional francesa, añadiéndoles un toque personal y creativo. Entre ellos, una galette-saucisse cromesquis especialmente sabrosa y un kig ha farz sutilmente revisitado. En el comedor y en la bodega, Sélène da prioridad a los vinos naturales y biodinámicos, pero también ofrece algunas referencias más clásicas para tranquilizar a los paladares menos aventureros. Abierto todo el año, de martes a sábado, el restaurante atrae desde hace dos años a clientes habituales, así como a turistas cuando hace buen tiempo. Con sus dos grandes comedores y su encantador patio, el restaurante es perfecto para grandes reuniones familiares y veladas de convivencia con amigos.




