Atrás quedaron los tiempos en los que la decoración de los bistrós se basaba en la austeridad de la madera, los manteles a cuadros y los clientes vociferantes. La nostalgia tiene su encanto, pero también la modernidad. Como este restaurante del chef Jean-Baptiste Philau, los bistrós de hoy buscan la pureza y la elegancia, así como la sencillez, lejos de los códigos a veces rígidos de la alta cocina. Seriedad y relajación: ése es el espíritu de esta mesa situada sobre un fondo de madera rubia y paredes blancas. Los productos locales, ecológicos y de temporada marcan el ritmo de esta notable cocina bistronómica. ¿Sólo una degustación? Cordero, judías verdes, muselina de cebolla ahumada y col spigariello, trío de calabaza, avellana y zanahoria, o pavlova de kiwi, crema de limón, hinojo confitado y sorbete de perejil. Para acompañar, una selección de vinos llenos de vida.
Seguir leyendo