Durante las grandes mareas, las olas golpean los pies del hotel. Con esta situación tan ideal, este barco de piedra, madera y cristal ofrece unas vistas panorámicas al litoral de Bréhat.
Este edificio clásico de 1892 conoció la belle époque de los baños de mar. Ha evolucionado y se ha renovado mucho desde entonces y ahora se ha convertido en un complejo hotelero actual y cómodo donde los materiales nobles y los grandes vitrales conjugan de maravilla con el granito. Las 35 habitaciones y suites, todas con vistas al mar, hacen escala en puertos míticos. Cada una tiene su propio decorado y sus colores para evocar Cap Town, Bergen, Shangai… La piscina interior, el hamman y la sala de fitness (de acceso libre) refuerzan el encanto del lugar. Aquí también disfrutarás del restaurante con sus fórmulas bistró a medio día y refinada por la noche, los salones y el bar Lounge. La dirección es familiar y mantiene un ambiente cálido y una hospitalidad personalizada.