Conocido por la torre Vauban, el puertecito de Camart también alberga el hotel Thalassa, el último refugio antes del océano. Vistas al mar y piscina climatizada.
En la punta de la ensenada, la Torre Dorée (s. XVII) y su esplendoroso color rojizo domina el puerto de Camaret-sur-Mer, no por nada es patrimonio de la humanidad. A los pies del dique se halla el hotel Thalassa, con su manto azul. A 50 m, la playa se tiñe de color gracias a los barcos amarrados en un lado. El hotel, ideal para una escapada de amor o con la familia, dispone de 15 apartamentos equipados y 47 habitaciones, la mitad con balcón y algunas con vistas al mar. Hamacas y parasoles están a disposición de los clientes junto a la piscina de agua marina climatizada, conectada a un hammam y a un jacuzzi. Estos instantes de relax únicos pueden prolongarse en el restaurante de la casa para saborear la frescura del pescado y el marisco. Si deseas hacer una escapada tienes que saber que el abanico de posibilidades es más amplio que el horizonte. Varias compañías marítimas unen Camaret con Brest y las islas apartadas del mar de Iroise (Sein, Ouessant y Molène).