© Yvon Boëlle

Al ritmo de las mareas en la bahía del Monte Saint‑Michel

La emoción de atravesar arenas movedizas y paisajes únicos
Idea de estancia

Al ritmo de las mareas en la bahía del Monte Saint‑Michel

¡Respira un soplo de aire fresco y disfruta de una naturaleza magnífica! La bahía del Monte Saint-Michel tiene las mareas más grandes de Europa y promete una diversidad incesante de paisajes.

Sugerencia para
3 días
Desde 186
POR PERSONA PARA 3 D/2 N

De un vistazo

Se dice que aquí el mar sube a la velocidad de un caballo al galope. Descubre la bahía del Monte Saint-Michel a lo largo y a lo ancho… e incluso a traviesa, con los pantalones arremangados, ¡por supuesto! La bahía va desde la punta du Grouin Sud, donde el Museo Ecológico revela todos sus secretos, hasta el pintoresco puerto de Cancale. Pasea por los parques de ostras o de mejillones, deambula por las callejuelas medievales de Dol-de-Bretagne, visita la ciudad corsaria de Saint-Malo… ¡Una estancia con paisajes y ambientes de lo más variados!

En la bahía del Monte Saint-Michel

Para comenzar el día, pon rumbo a Vains, en la Mancha, para pasear por la punta du Grouin desde el sur. Por el camino, detente en la lechería Lefranc, donde podrás saborear sus célebres cara-meuh de mantequilla salada.

En la orilla, una casa de campo alberga el Museo Ecológico de la Bahía del Monte Saint-Michel, donde podrás comprender la naturaleza y los paisajes circundantes: polders, herbus, así como ovejas y corderos prados salados que podrás ver en función de las mareas y las temporadas. Con la mochila a cuestas y los pies descalzos, sigue a tu guía a través de la bahía y disfruta del silencio, del vuelo de pájaros, de los colores cambiantes…

El atardecer es el momento ideal para pasear tranquilamente por las callejuelas del Monte Saint-Michel. Y, si quieres visitar la abadía, puedes elegir entre visita libre, guiada o visita-conferencia.

  • En el pueblo de Saint-Léonard, en la tienda Saint-Léna, encontrarás una colección única de objetos inspirados en la bahía del Monte Saint-Michel.
  • Sal de los caminos trillados: en julio y agosto, todas las noches, excepto los domingos, la abadía del Monte Saint-Michel propone un precioso espectáculo nocturno.

Ambiente medieval y paseo con sabor a mar en Dol-de-Bretagne

Con sus casas con entramado de madera, sus callejuelas singulares y sus murallas, la antigua ciudad episcopal de Dol-de-Bretagne te enamorará… A la entrada de la ciudad se erige la catedral de Saint-Samson, una joya de la arquitectura gótica. Si visitas el Cathédraloscope, no muy lejos de allí, podrás viajar por el tiempo y descubrir los secretos de la arquitectura, la obra y los constructores. En la rue Stuart, no te pierdas la Maison des Petits Palets, la más antigua de Bretaña.

Por la tarde, coge la carretera de la costa. Según tu estado de ánimo y tus gustos, tienes varias posibilidades. ¿Buscas emociones fuertes? Ve a la playa de Cherrueix para iniciarte en el carro de vela. ¿Te gustan los mariscos? Sube a bordo del Train Marin, en Vivier-sur-Mer. Un tractor te llevará al centro de los parques de mejillones. De vuelta a la costa, la Maison de la Baie te enseñará más sobre la mitilicultura. ¡Una delicia!

  • Descubre la ciudad con Dol La Mystérieuse con una visita autoguiada durante todo el año o acompañado por la oficina de turismo durante las vacaciones.
  • De Semana Santa hasta el Día de Todos los Santos, pasa por La Dégustation Tonneau, en Vivier-sur-Mer, para saborear los mejillones bouchot DOP de la Bahía del Monte Saint-Michel y las ostras de Cancale.

Del puerto de Cancale a las murallas de Saint-Malo

Después de un buen desayuno, disfruta del entorno excepcional de Cancale. Baja al puerto de La Houle y disfruta  viendo romper las olas. ¡Ideal para llenarte de energía y de calma a la vez!

Desde allí, sigue el sendero des Douaniers hasta la punta du Hock y luego la de la Chaîne. En todo momento verás la roca de Cancale, los parques ostrícolas y la isla des Rimains.

Una vez avistada la bahía, detente en el Atelier de l’Huître, donde podrás probar mariscos frescos directamente del productor.

Después, por la carretera de la costa, ve a Saint-Malo. Pasea por el parque des Corbières, en el barrio de Saint-Servan, y admira las vistas del Rance y la Torre Solidor. Tras un descanso para comer crepes en el puerto des Sablons, recorre el casco antiguo al anochecer. Puedes acceder a las murallas a través de varias escaleras o rampas… ¡No dudes en subir, las vistas merecen la pena!

  • En Cancale, la punta del Grouin es una visita obligada. Desde este promontorio rocoso, el panorama ofrece unas imágenes únicas: a la izquierda, el cabo Fréhel; a la derecha, la bahía del Monte Saint-Michel.
  • Al final del día, la parte intramuros de Saint-Malo recupera la calma. El momento idóneo para apreciar su patrimonio histórico, deambular por sus callejuelas, visitar sus cafeterías y tiendas…

Nos gusta

  • Anticipar la hora de mar abierto, instalarse en la punta de la Roche Torin (Mancha) y apreciar el espectáculo de la marea recubriendo la bahía del Monte Saint-Michel. Sobre todo con coeficientes superiores a 100.
  • Comprar ostras, huecas o planas, directamente a los productores del mercado de ostras de Cancale y probarlas in situ, frente a los parques, a la roca de Cancale y al Monte Saint-Michel.

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3 días / 2 noches Todo el año
Idea de estancia estimada (por adulto, mín. 2) 186 €

El precio indicativo incluye: pernocta en el Hôtel de Bretagne (Dol-de-Bretagne) y en el Hôtel La Mère Champlain (Cancale) con desayuno, paseo por la bahía, estacionamiento 24 horas en el parking del Monte Saint-Michel, entrada a la abadía del Monte Saint-Michel y una sesión de carro de vela.

Atención: Los días y los horarios de apertura / disponibilidad pueden variar según los lugares y el periodo elegido. No olvides preguntar

 

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