© Yannick Derennes
Visita una de las playas más bellas de Europa en catamarán Una puesta de sol gourmet
¡Experiencia bretona!

Visita una de las playas más bellas de Europa en catamarán

Un entorno rocoso bañado por aguas cristalinas y salpicado de encantadoras casitas coloridas conforman un hermoso paisaje. En la península de Crozon, en el pueblo de Morgat, Erwan y su catamarán te invitan a compartir un paseo gourmet al atardecer. ¡Un momento más que delicioso!

A las 19:30, el sol emprende su retirada con total tranquilidad, y nosotros llegamos al bonito puerto de Morgat donde Erwan, nuestro capitán-anfitrión nos espera a bordo de su catamarán, el Faltazi. Junto a Morgan, Mickaël, Karine y Noëllie soltaremos las amarras. Con la energía de sus 13 años, Noëllie se prepara a izar la vela mayor. «El barco debe estar bien de frente al viento y no hay que aflojar», le aconseja Erwan con mucho humor. Nuestro capitán, fanático de la vela y aún más del catamarán, navega desde su más tierna infancia. Ya a los 6 meses, paseaba en velero con sus padres. ¡Obvio!

El maravilloso arte de navegar

Tras desplegar el solent, podremos admirar la ensenada de Morgat. Luego, cambiamos de rumbo con extremo cuidado para que las velas «se desinflen» antes de pasar tranquilamente al otro lado. Nos dirigimos al cabo de la Cabra, situado al sur de la península. Gracias a la fuerza de las velas, disfrutamos de una sensación embriagadora al deslizarnos por un mar de aceite. Erwan nos enseña a «leer» la textura del agua y a detectar así la aceleración del viento, a observar la dirección de los catavientos, esos hilos que, al flotar horizontalmente, indican un flujo óptimo del viento en la vela. ¿Deseas tomar el timón? Ningún problema. Erwan, gustoso, te permitirá sentir con los dedos la maniobrabilidad del Faltazi. ¡Increíblemente ligero!

Una península protegida

Con el paso de los minutos, la roca se tiñe de un tono dorado. «Miren todas las grutas que socavan el acantilado de esquisto y de gres armoricano. Hay más de 150 en la península», nos explica nuestro patrón. La costa de la península de Crozon, recientemente consagrada como «reserva natural geológica», forma parte del Parque Marino de Iroise, primero en su categoría en Francia. Recostada en las redes del catamarán, Noëllie se asombra del espectacular «clavado» de una gaviota: «Es un alcatraz», rectifica Erwan divertido. Salvo unos pocos cormoranes y unas jóvenes gavinas que las olas mecen suavemente, ¡estamos solos en el mundo! «Pero no olvidemos que, bajo nuestro barco, hay un mundo. Lenguados, rodaballos y lubinas conviven en una zona de desovado particularmente rica. A veces, tenemos la suerte de cruzarnos con algunos delfines de Risso».

Aires mediterráneos

A lo lejos, la silueta del cabo Sizun se dibuja en el cielo púrpura mientras el majestuoso cabo de la Cabra se sumerge a estribor. De forma inesperada, el viento se arremolina en las velas, y nosotros, embriagados por la fuerte caricia del aire de mar en nuestros rostros, ganamos velocidad. Es hora de dar media vuelta para dirigirnos a la isla Virgen y su playa, una de las más bellas de Europa, según algunas clasificaciones europeas. ¡No vamos a llevar la contraria! Por su agua transparente y por sus acantilados escarpados y salpicados de pinos marítimos, que dibujan un arco discreto, uno se siente en las calas del sur, pero sin los grupos de turistas.

Pausa gourmet en un paisaje de ensueño

Podremos degustar, entre otras delicias, ostras de Penn ar Bed abiertas en el mismo puerto, tostadas de trucha ahumada y patés de pescado de Viviers de Terenez, pan de jengibre orgánico de Miellerie d’Armorique, y lo acompañaremos de sidra y zumo de manzana del Museo de la Sidra de Argol. «Me encanta hacer que la gente conozca los productos de la península». ¡A nosotros también nos encanta! Con nuestro paladar agradecido, la tripulación brinda a la salud del capitán, consagrado «maestro anfitrión». El sol oculto tras los acantilados ilumina las pocas nubes que flotan en el cielo. Así retomamos nuestra ruta hacia Morgat. Reinan el silencio y el mar desierto para nuestro gran placer.

Precio desde

75 €

por persona

Esta experiencia incluye lo siguiente

  • Una salida «puesta de sol» en catamarán de 2.30 horas de duración para descubrir la península de Crozon y la isla Virgen, en compañía de Erwan, patrón de yate profesional.
  • Degustación de productos locales a bordo.

Información adicional

  • Tarifas: adulto 75 € – Niños menores de 12 años: 45 €.
  • Los paseos continúan. Desde el 17 de noviembre, el barco estará en el puerto del Château de Brest para pasear por la ensenada, ir a Molène y disfrutar de jornadas para descubrir el Parque Natural Marino de Iroise.
Web Oficial de Turismo de Bretaña