© Emmanuel Berthier
La aldea de Menez‑Ham Una aldea pintoresca con techos de chamizo
Ver el vídeo

La aldea de Menez‑Ham

Kerlouan, enclavada en el corazón del denominado Pays Pagan («pagano» en bretón), seduce al visitante por sus dunas llenas de vegetación y su ambiente único. Protegido tras unos enormes peñascos de piedra con formas extrañas, este pueblo de pescadores con techos de chamizo conserva el encanto de antaño. No dejes de pasearte por la costa y sus imponentes acantilados.

Una aldea pintoresca con techos de chamizo

¿Kerlouan? Quizás el nombre no te diga nada, pero seguramente reconocerías sus puestos de guardia (unas casas-fuertes completamente construidas con piedra), sus cabañas y sus bonitas playas, que ilustran numerosas postales y guías turísticas. No dejes de visitar la preciosa aldea de Menez-Ham, ni su puesto de guardia (s. XVII) camuflado entre dos peñascos, ni sus cabañas restauradas… No te dejarán indiferente.

Una capilla entre peñascos

En esta región no se conforman con decorar la costa con peñascos. En el interior, la capilla Pol está rodeada de ellos. Fundada en el siglo XVI y reconstruida en el XIX, su campanario sigue irguiéndose orgulloso entre las piedras. Al lado, se puede contemplar una caseta de piedra ordenada construir por el arquitecto de fortificaciones Vauban para prevenir las incursiones inglesas.

Unos bloques colosales

Para quien busque un poco de descanso, no hacer nada… la extensa playa de arena fina de Brignogan es perfecta con su marco de bloques de granito. No lejos de aquí, la punta de Pontsuval y su puertecito son un excelente objetivo para un paseo. El GR 34 que sigue el sendero de los aduaneros permite acceder a calitas que se alternan con imponentes peñascos con formas de animales (tortuga, cabeza de perro…).

¿Lo sabías?

La leyenda de los náufragos

Numerosos navíos se hundieron ante las costas del Pays Pagan. Cuenta la leyenda que sus habitantes provocaban estos accidentes a propósito, que andaban de noche por las dunas linterna en mano para atraer a los barcos hacia la costa, donde encallaban, se hundían y su mercancía era arrastrada por el mar hasta la arena.

Web Oficial de Turismo de Bretaña