© Alexandre Lamoureux
Suscinio y la península de Rhuys La seducción permanente
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El castillo de Suscinio y la península de Rhuys

Ya los duques de Bretaña apreciaban esta lengua de tierra y arena que encierra el golfo de Morbihan. Bajo un sol generoso, la península de Rhuys avanza entre marismas y costas rocosas, puertos intimistas y playas suaves. Llegar a Port-Navalo es dejarse sorprender por los contrastes.

La seducción permanente

¡Todos los sentidos despiertos!

Con sus más de 10 km de longitud y una media de 2 km de anchura, la península de Rhuys enlaza el Sur del golfo de Morbihan. La costa Sur abre sus bonitas playas al océano. La costa Norte se recorta en múltiples rincones y reserva sus encantos a los visitantes más curiosos. Al Este, los parques ostrícolas dibujan sus dameros en la orilla de Pénerf. Esta variedad de ambientes atrajo a la corte ducal antes de que llegaran los turistas.

Vivir a cuerpo de rey al borde del mar

Suscinio se desvela en el último momento, después de una curva entre bonitas chozas. Su situación es sorprendente: el castillo está rodeado de marismas y bosques que se extienden sobre la ensenada de Landrezac. En el siglo XIII, Suscinio es un priorato alrededor del cual se desarrolló una finca agrícola. Crece bajo el impulso de los Duques de Bretaña que crean una pequeña casa solariega que fue reformada más adelante para convertirse en la amplia residencia principesca que conocemos en la actualidad. Ya en aquel entonces se convirtió en la residencia favorita de los Duques de Bretaña y de Ana de Bretaña. Su enorme muralla está rodeada de fosos y flanqueada de seis torres. Viaja por la historia visitando el Grand Logis, el camino de ronda y la Cámara del siglo XV. No te pierdas el extraordinario pavimento medieval.

Edenes en el fin del mundo

Numerosos caminos acaban sin tener salida. Pero aún así vale la pena porque en la punta seguramente habrá un puertecito, unos veleros, una cala llena de aliagas, unas vistas a las islas del Golfo… Port-Navalo ofrece panorámicas impresionantes, sobre todo porque se halla sobre el cruce de las corrientes del Golfo y del océano. El molino activado con la marea de Pen-Castel es uno de los más bonitos de Bretaña y el puerto del Logeo hace gala de virtudes calmantes. Más arriba, el peñasco de César es un túmulo desde donde Julio César siguió la batalla naval que le enfrentaba a los habitantes del Véneto. Es un punto de observación increíble. La abadía de St-Gildar alberga un tesoro de gran calidad. Y en tono más verde, el castillo de Kerlevenan abre su parque al público.

¿Lo sabías?

¿Dónde hacer escala?

Con 1.400 amarres, Crouesty es uno de los puertos más importantes de la fachada Atlántica. Los apasionados de los barcos se dan cita en el Mille-Sabords: el salón náutico de ocasión.

Web Oficial de Turismo de Bretaña
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