Descripción
En Saint-Briac, en la planta baja de una casa de pueblo, este bistró cautiva a su clientela por su espontaneidad, su decoración de objetos de segunda mano y su sabrosa cocina.
Con sus magníficas playas, su campo de golf y sus villas rebosantes de encanto, Saint-Briac es uno de los destinos más elegantes de la Costa Esmeralda… ¡Lo cual no ha impedido que este sencillo bistró haya encontrado aquí su lugar y cuente con numerosos clientes habituales! Mobiliario que combina madera y formica, viejos retratos de familia, platos de la abuela… Sin exagerar, este local luminoso cultiva su estilo vintage. En el comedor, Quentin recibe a los clientes con una sonrisa y sirve los platos de Juliette, su mujer, que se afana en la cocina. En la pizarra, por ejemplo, se pueden encontrar arenques con patatas en aceite, un huevo al horno con queso «fourme d’Ambert», un bacalao amarillo con salsa holandesa o un guiso de cerdo con verduras, seguido, ¿por qué no?, de un arroz con leche. Todo está buenísimo, y se acompaña con vinos naturales de viticultores artesanales como Marc Delienne, del Beaujolais, o Eric Sage, de la Vendée.
