En la gastronómica Rue Nantaise, es imposible no enamorarse de la generosa cocina y el ambiente de Coquille
Arnaud Guilloux, bretón afincado en Rennes desde hace 8 años, está orgulloso de la cocina y el espíritu de las brasseries francesas. Tras haber trabajado en el extranjero durante más de diez años, apuesta por los productos locales, añadiendo algunos toques exóticos a los condimentos, como estas cigalas con kimchi. Al mediodía, el menú de 20 euros entre entrante, plato principal y postre ofrece una relación calidad-precio inmejorable. Por la noche, se dejará guiar por un menú ciego de cinco platos, elaborado con los mejores productos e inspirado en la tierra y el mar. Nos encanta la cocina que sigue el ritmo de las estaciones, los jugos de carne que dan ganas de acabarse la cesta de pan casero de masa madre y las bien elegidas quilles de vignerons. La terraza, delante y detrás del restaurante, permite disfrutar del buen tiempo y de las vistas a la Porte Mordelaise. En resumen, un restaurante que siempre guarda alguna sorpresa en la manga.
