El lugar perfecto para disfrutar de una reunión romántica o familiar, en verano o en invierno, en Lancieux.
Se pueden contar con los dedos de una mano: restaurantes abiertos todo el año en la Costa Esmeralda. Y más aún cuando se trata de chiringuitos de playa. La buena noticia es que Kalypso es una excepción. Situado frente a la playa de Saint-Sieu, este chiringuito sencillo y relajado fue inaugurado hace seis años por Adèle Grunberger y Tanguy Thomassin, antiguos propietarios del Oyster Club de París y Dinard. Aquí, el mar marca la pauta: el marisco y el pescado llegan directamente de la lonja, acompañados de verduras ecológicas cuidadosamente seleccionadas. En la carta, un plato imprescindible ya se está haciendo un nombre: los tacos de pulpo, según disponibilidad. Como entrante, los habituales no dudan en untar su pan con tarama casera o morder las almendras rellenas, perfectas para abrir el apetito. Y como el local también cobra vida por la tarde (en verano), los sibaritas se reúnen a la hora de la merienda para tomar galletas o gofres o un almuerzo tardío que pone a todos de acuerdo. Es un lugar sencillo y cálido, al que se puede acudir en familia o en pareja, para disfrutar de la cocina con aroma a mar y de las vistas a la playa.



